You’ve dusted off your shame face
In the mirror behind the bathroom door.
That little-boy-lost look
That used to work so well
Doesn’t anymore.
If you believe your same-old used-to-be
Will see you through
You’ll last about as long as stoplight roses do.
Stoplight roses
In their sad array.
Love’s promise in cellophane lace
Or dead giveaway?
You’ll need time to devise
A stylish plan
And you’ll do it driving over to
The stoplight roses man.
And if you believe your same-old used-to-be
Will see you through
You’ll last about as long as stoplight roses do.
Stoplight Roses man. Nick Lowe
Ni El Pais ni El Mundo consideraron de interés hacer crónica alguna del concierto que dio Nick Lowe en Madrid la semana pasada. El Pais, de hecho se ha convertido en un auténtico erial musical , desaparecida Tentaciones y limitada la crítica de discos a alguna critiquilla en Babelia muy de vez en cuando. Ya se sabe que el mercado manda, y prefieren dedicar sus paginas a recordar a Nino Bravo, o a darse autobombo con cobertura de las habituales basuras del grupo PRISA: la hortera Cadena Dial o los vomitivos 40 principales.
Es cierto que el inmenso talento de Nick Lowe ya pasó por Madrid hace relativamente poco tiempo, la última vez en diciembre de 2011 en un memorable concierto del que informamos en su momento también en Kapital acompañado de su íntimo escudero Geraint Watkins. Pero un genio siempre es un genio y merece siempre atención, máxime si se atreve a su edad a embarcarse en una gira exigente con la sola compañía de su guitarra. Ante el silencio de los medios menos mal que mi amigo Miguelín ( al que se le ve el plumero merengón) anduvo por la sala Kapital el miércoles pasado para darnos alguna noticia. Y desde la guardia envió su crónica
“Anoche vivimos otra jornada gloriosa (lástima que al final se clasificase el Barsa para que la velada hubiese sido redonda) que recordaremos siempre por la personalidad de uno de los personajes vivos al que admiramos desde todos los puntos de vista. Como no admirar a un hombre que se confiesa “vago” y que reconoce que se lo pasa muy bien tocando con otros pero que le sale “carísimo”. Tal sinceridad no puede otra cosa que ser reconocida y envidiada.
Al concierto acudimos “personas selectas” en número y en inteligencia. No todo el mundo puede acudir a eventos como este. Dada nuestra edad y vicios adquiridos, llegamos al concierto una hora y media antes de que comenzase. Hasta Jose salió antes del curro para no perderse ni un detalle, pues era la primera vez que acudía a una cita con Nick Lowe. Hasta las 21,15 no apareció nuestro hombre en el escenario por lo que cayeron 3 cervecitas “ a palo seco”. Por allí vimos a Ramón Arroyo, componente de Los Secretos, y un clásico de estos festejos como es el maestro Santiago Alcanda.
La salida del artista al escenario nos impactó desde el inicio: no se sabía si brillaba más su guitarra o los cristales de su “gafapasta”. En cualquier caso que preciosidad los dos objetos. Salir a un escenario tu solo con una guitarra y sin compañía implica un dominio brutal de la puesta en escena y Nick Lowe lo tiene. Su saber estar, su elegancia en el escenario y su simpatía siempre que viene a Madrid justifica con creces el precio de la entrada, la cual, comparada con otros peores, resulta muy barata.
El concierto duró hora y media aproximadamente e incluyó varios bises. Hizo un repaso fundamentalmente de canciones de sus últimos trabajos, de los LPs “The old magic” y “The impossible bird” con preciosas canciones como “I read a lot”, “House for sale” o “I live in a battlefield” con algún gorgorito impostado que hacía mas divertida su interpretación. Algún que otro pesado sacaba su movil (me incluyo) para poder perpetuar alguna escena lírica.
También tocó una de mis canciones preferidas como es “ Rome wasn’t built in a day” antes de llegar al clásico “Cruel to be Kind” y finalizar con “Raining, Raining”.
El concierto se me hizo tan corto como el que vimos en Kapital a pesar de que interpretó sin tener que insistir algunos bises tales como “My aim is truth” canción que en su día compuso para Elvis Costello.
En resumen, nuevo caramelo el que degustamos ayer en Joy del que más de un granadino se arrepentirá de no haber visto”.
Como de muestra vale un botón no hace falta más que escuchar Stoplight Roses para comprobar lo que es el talento. Y eso que el tipo es vago…

















