Los olvidados y marginados salen de las tumbas en las que han estado arrinconados durante décadas. Ya hablamos aquí del largo camino hacia el reconocimiento de gente como Sugarman Rodriguez o Bill Fay. Hoy le toca el turno a otro ilustre ignorado: Shuggie Otis, alguien al nivel de un Curtis Mayfield o un Prince, que alcanzó su mayor éxito en la ajena voz de los Brothers Johnson, la mítica Strawberry Letter 23.
Si Sixto Rodriguez es el “azúcar latino” ( Sugarman), Otis es el “azúcar moreno” ( Shuggie, de azúcar también).Así le llamaba su padre cuando le llevaba disfrazado con tan solo trece años a los clubs nocturnos para que le acompañara en alguna de sus actuaciones.El niño era un prodigio y con apenas 15 años grabó en apenas una semana con Al Kooper un trabajo para la serie de Supersessions. Es decir, un antecedente de Michael Jackson pero con mucha menos publicidad. Con 17 tacos, BB King le consideraba el mejor nuevo guitarrista de la época, y se codeaba con la plana mayor del soul y el rythm’n blues ( Wilton Felder, George Duke, Quincy Jones, Frank Zappa, Sly and the Family Stones… ). El chico no solo tocaba bien la guitarra sino prácticamente todo lo que se le ponía por delante, de lo cual dio buena prueba en sus tres discos, en los que solo dejaba que le tocaran alguno de los instrumentos de viento.
Así las cosas , su primer disco del 69, Here comes Shuggie Otis fue la sensación del momento, a la que siguió el Freedom Flight de 1971, en el que iba dentro aquella carta de fresa 23 ( compuesta en honor de su novia de la época que escribía las cartas en papel de fresa) ,que sigue siendo una de las canciones capaces de animarte un día melancólico. Con reconocimiento de crítica y colegas Otis se lo tomó con calma y obsesión y tardó tres años en rematar una obra de orfebre, Inspiration Information, donde sacaba a paseo su rica paleta de compositor de soul elegante, precursor de grupos de soft jazz ( Steely Dan tiene alguna que otra influencia del amigo). Uns obra maestra adelantada a su tiempo, y quizá a todos los tiempos.
A partir de entonces, fue todo silencio. Epic se cansó de su perfeccionismo, los Rolling dejaron de ofrecerle ofertas para incorporarse a la banda, y el niño prodigio se esfumó.
Colgados relumbrantes, como Prince o Lenny Kravitz le reivindicaron años después y hace un mes se editó de nuevo por fin, uno de los discos que más me ha costado conseguir: aquel Inspiration Information al que ( al igual que el disco de Steve Forbert) no solo incluye bonus track antológicos, sino un disco fantasma, que ha dado en llamar Wings of Love y que incluye material de todos estos años ( algunas de ellas difícil de digerir por cierto).
Dicen algunos que fue el alcohol, otros que fue el veto de las discográficas a un tipo con fama de raro. El además debe ser un rato vago para haber estado tantos años viviendo de los royalties de sus temas que sampelaban unos y canturreaban otros. En cualquier caso, un ejemplo más de talento desaprovechado. O de productos que guardábamos en el congelador y siguen siendo igual de exquisitos. Otra cosa es que a estas alturas el Azucar Moreno esté en condciones de sguir siendo lo que un día lejano fue

















