“Me, Mrs. Jones” y la lubina en espeto

Siguiendo una de las certeras sugerencias de mi amigo Alberto, y tras un entretenido viaje por las sierras olivareras entre Granada y Jaén visitamos un magnífico restaurante en Algarinejo, de nombre Casa Piolas. Hay que tener mucha valentía para montar un sitio así, con un menú degustación de nueve platos, una más que decente bodega y un trato excelente, como si uno estuviera en una gran ciudad llena de estrellas Michelin ( Casa Piolas no los tiene, claro).

La Comida y el trato justifican el viaje sobradamente. Al llegar, me llama la atención sin embargo, los bajoplatos, que no son otros que discos antiguos de vinilo, desperdigados estudiadamente por las mesas. Y mientras me dispongo a dar buena cuenta de una magnífica lubina en espeto, me doy cuenta de que voy a comer sobre una obra maestra del soul de todos los tiempos, que incluyen canciones míticas como el Chain of Fools de Aretha Franklin, el Soul Man de Sam &Dave, y sobre todo el maravilloso Me and Mrs. Jones,  el mayor éxito que tuvo en su vida Billy Paul. Y me debato entre dar cuenta del pescado o  pedirle al maître que me ponga el disco.

Billy Paul había nacido en Philadelphia , de cuyo mítico  “Sonido”  (que tanto éxito tuvo en los 70) era uno de sus más conocidos representantes. Paul habia llegado a cantar con Charlie Parker, Dinah Washington, o los Harold Melvin and the Blue Notes, lo que pocos pueden decir.

Amigo del colegio de los extraordinarios compositores Gamble &Huff , Billy Paul llegó a vender un millón de copias de una canción de éstos, la citada Me and Mrs Jones,con la que fue número 1 de Billboard cuatro semanas seguidas en 1972, y  que después fue cantada por la flor y nata del soul ( de Dramatics a Hall’n Oates, Freddy Jackson o Michael Bublé). Paul no volvió a tener un éxito igual. Es cierto que no era fácil.

Me and Mrs. Jones con su ritmo sensual progresivo, contaba en aquellos tiempos un amor atormentado y clandestino, albergado en el mismo café día tras día a las 6 y media ( se supone que de la tarde, claro).

La proliferación del uso de objetos antiguos como nuevas modas decorativas tiene sus límites. Si hubieran puesto un disco de esos horribles que proliferan en los mercadillos de música húngara del XIX, lo hubiera encontrado hasta gracioso. Pero, por Dios, Me and Mrs. Jones no puede sufrir ese trato.

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3 respuestas a “Me, Mrs. Jones” y la lubina en espeto

  1. rosa m nieto dijo:

    Mis conocimientos en música son limitados, he puesto a cantar a “Me and Mrs. Jones” y a mi , sinceramente, me hubiera sentado mal la lubina , los caldos y los postres, pobre Billy.

    ¡Que sufrimiento comer sobre un vinilo auténtico!, lo podías haber apartado sin ningun tipo de discreción .
    La recomendación del Piolas tienta, pero ya no tanto.
    Me encantaría volver a comer dónde el equipo de guardia lo hacía hace años (no se ahora) …un plato de arroz caldoso ¡como el de mi abuela, igual, igual! y sin vinilos debajo del plato.
    ¡señor, que cosas tiene la postmodernidad!
    un saludo rosa

  2. manyez dijo:

    Por cierto, esa canción aparece en una gran pelicula como es “Beautiful Girls”. Una banda sonora de diez…

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