Disco Fórum

Esperé el milagro
hasta que supe que no llegaría.
Como ves, paso el rato
contando las vueltas que ha dado la vida.
Del amor al dolor,
otra parada en la misma estación.

En la escala de grises
nos movemos tú y yo,
se nos ve tan felices,
en la escala de grises
o en la escala menor,
soñando arco iris sin ver el color.

Escala de grises. Cartografía. J.I. G. Lapido.

Cuando yo era pequeño, los mayores del colegio celebraban unas reuniones esotéricas en las que se sentaban como colgados ( a veces lo estaban ) a escuchar música. A aquellos ritos satánicos los llamaban “disco-forum”. Eran tiempos en los que no todo el mundo podía comprarse un disco, y permitía compartir mucho más que la joya musical que uno había pillado en un mercadillo o en una provechosa visita a Londres. Con la llegada del CD ( y el consiguiente triunfo de la horrible caja cuadrada de plástico), y aún más con internet y sus descargas, pensé que costumbres tan ancestrales solo existían en la memoria de los hombres primitivos ( de hecho, ¡ no existe la palabra disco forum en la Wikipedia¡).
Pero, para mi sorpresa, una de esas iniciativas absolutamente disparatadas que áun subsisten ( La Música Contada), celebra su décimo aniversario de disco forums, por el que ha pasado una representación muysignificativa  de lo que es la música contemporánea.
Ayer cerraba la serie Lapido en Granada. Toreaba en casa. La primera sorpresa fue que un teatro (Alhambra) estuviera lleno un desapacible miércoles lluvioso. La segunda, que predominara entre el público uan audiencia de menores de 30 años, que aún estaban naciendo cuando se celebraban los disco forum.
Lapido apareció, se sentó en la mesa, y comenzó a contar por qué se hizo músico, cuales fueron las canciones que primero aprendió, por qué sigue tocando treinta años después. De vez en cuando, entre canción y canción escuchada, se levantaba, cogía su acústica, y regalaba al auditorio ( nunca mejor dicho, éramos todo oídos) una versión de alguna de esas canciones que alguna vez versionó cuando estaba en 091, Aldar o el mítico “Chorrojumos y los Primos del Blues“.
Por allí pasaron Elmore James ( y su Dust my broom), el Crossroad de Robert Johnson ( tras vender su alma al diablo) interpretado por Cream, el I Believe to my soul de Ray Charles, sin olvidar a Sam Cooke, el DownTown de Petula Clarke e incluso al mítico Adriano Celentano (autor de aquella canción tan friki llamada  el que no trabaja no hace el amor, “axioma un poco discutible”, en palabras de Lapido).

Por supuesto no faltaron ni los Beatles (It won’t belong), Rolling (19th Nervous breakdown) o Kinks ( Till the end of the day). Tras un magnífico recuerdo a los Creedence  (Who’ll stop the rain) y, ¡como no¡ a los Sex Pistols, lapido acabó recordando a Dylan.

Un resumen de casi un siglo de música en apenas veinte canciones. No hay quien de más.

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