Johnson, Boswell y Goldsmith: tres tenores

Cuando somos jóvenes ocupamos nuestro tiempo en trazar planes  para los años posteriores, y se nos pasan por alto las gratificaciones que tenemos ante nosotros. Cuando somos viejos pasamos la languidez de la edad en el recuerdo de nuestros placeres o hechos juveniles; de modo que nuestra vida, que nunca hemos ocupado plenamente con el momento presente, se parece a los sueños de la siesta, cuando los sucesos de la mañana se entremezclan con los planes de la tarde.

Samuel Johnson

Ahí les tienen a los tres: Samuel Johnson, considerado por el crítico literario Harold Bloom como el mejor crítico de la historia de la humanidad, y uno de los escritores canónicos ( es decir que cualquier persona decente debería leer alguna vez en su vida). A su lado James Boswell, su biógrafo, cuya obra sobre Johnson fue traducida hace un par de años en una excelente edición de la editorial el Acantilado. Y el tercero en discordia, el pícaro Dr. Oliver Goldsmith.

Por la pinta no parece que ninguno ignore los buenos momentos del presente, sino más bien parecen apurarlos en torno a una buena botella de vino , en buena compañía.

Cada uno pasó a la posteridad por razones distintas. Johnson se convirtió en el paradigma de lo que es un crítico. Aunque especializado en destripar a Shakespeare y sus personajes, no dejó de dar puntadas a todos sus coetáneos. Boswell se hizo famoso observando a Johnson. Y el Dr Goldsmith, tras estudiar medicina de mala manera en el Trinity College de Dublín, comenzó una tormentosa carrera literaria, bajo la protección de su amigo Johnson, quien se dice que llegó a escribirle algunos de sus poemas. El Doctor arrastraba una bien labrada leyends de disoluto. Para el político Harold Walpole, primo de Lord Nelson en aquellos años del siglo XVIII en que todos coincidieron, no era más que un idiota más o menos inspirado. En su juventud se dedicó a deambular de un sitio para otro tocando la flauta, pero vuelto a Inglaterra y gracias en parte a sus buenas relaciones, acabó siendo un reconocido escritor de novelas, obras teatrales y poemas. Su novela , hoy olvidada , el Vicario de Wickefield, parece que pudo influir a Dickens en sus grandes novelas del XIX.

¿Que hubiera hecho Don Samuel de haber vivido hoy? Pues un tipo llamado Tom Morton, buen conocedor de su obra, difunde por Twitter ( @drsamuel johnson’s tweet) las definiciones presuntamente johnsonianas de hechos contemporáneos, como señalaba The Guardian hace un mes, imaginando lo que el orondo crítico hubiera opinado respecto a fenómenos de nuestra época , desde ABBA a The Killers ( de los que hablaremos próximamente). Aqui quedan algunas de sus perlas:

  • Facebook: almanaque donde la gente cataloga sus logros para consumo público, componiendo un vasto catálogo de pavos reales.
  • Harry Potter: mago cuyos mayores hechizos han conseguido hacer aceptables las escuelas públicas para las masas y los libros infantiles aceptables para los adultos.
  • Lost ( Perdidos): Faro de Idiotas, que atrapa en un inexplicable Purgatorio a una variopinta colección de tipos, en la que asi mismo acaba atrapada su no menos varipinta  audiencia
  • X Box: campo de batalla del espacio donde un jovenzuelo  puede encontrar la Gloria inconquistable pero nunca una Princesa.
  • Noel Gallagher ( de Oasis): pendenciero hombre de las cavernas que dejó a su banda Oasis tras 16 años yn una sola canción.

Samuel Johnson sonreiría con satisfacción.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en harold bloom, literatura. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s