I have no agenda. Jus to be loved

I’m gonna sit back right easy and laugh , When Sooter and Big Man, Bust this city in half.

Tenth Avenue Freeze Out.Bruce Springsteen.

Fueron unas cuantas las ciudades que partió por la mitad el Boss con la ayuda de Big Man. Un tipo que recibía tantos aplausos en los conciertos de Springsteen como éste. Se llamaba Clarence Clemons, un armario ropero  de dos metros que tocaba el saxo en la E Street Band, y que se fue fiel escudero del Jefe cuando aún no era nadie. Corrían los años de 1972, casi cuarenta ya.

Ayer mientras tomaba café me entero por los obituarios del Washington Post de que el Gigante se fue el sábado : había sufrido una semana antes un ictus, del que no pudo recuperarse.

Hijo de pescadero (según el Post), Clemons iba para jugador de fútbol americano, una especie de “tronco” defensivo de los que dan seguridad a las retaguardias, si no hubiera sido porque un accidente de tráfico le quebró la carrera el día antes de su gran prueba con los Cleveland Browns. No era tipo de dejarse vencer por las adversidades, por lo que volvió a hablar con Jerome, el saxofón que le regalaron a los 9 años , y empezó a frecuentar los clubs de Nueva Jersey. Allí conoció a Bruce en 1971, poco antes de la grabación del primer disco de éste. Cuenta el Post: “ llevaba el saxo conmigo y cuando entré en ese club , no miento, una ráfaga de viento cerró la puerta. Dije: quiero tocar. ¿Puedo sentarme? Y Bruce dijo: puedes hacer lo que quieras”. Big Man dejó su banda y se unió a Springsteen hasta la última gira de él con al E Street Band en 1989.

Durante casi veinte años hizo de escudero, el Sancho Panza gigante cuya calma contrastaba con la locura de su jefe en el escenario. No era un gran virtuoso, no parasrá a la historia como uno de los grandes del instrumento, pero es difícil entender la música del Boss sin Clarence Clemons. Desde que dejó de acompañarle la carrera de Clemons tuvo algunas luces ( en especial aquel gran éxito que tuvo en las listas americanas el “ You’re a friend of mine” con otro buen amigo Jackson Browne), y muchas sombras ( sus grupos erráticos, colaboraciones mercenarias,…).

Cuando se le preguntaba por qué se le aplaudía tanto como al jefe en los conciertos del Boss decía: “ supongo que será mi inocencia. No tengo agenda. Sencillamente ser amado. Alguien me dijo: cuando se dice tu nombre , una sonrisa aparece en su cara. Es un gran honor. Y me esfuerzo para que siga siendo así”

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