Lloyd Cole: el golfista pedigüeño

But we already sang that song
and she’s already gone, gone, gone
and we’re starting to soud like a broken record
Broken promises
Broken dreams
Broken marriages
Broken rings
Somewhere along the line I left the straight
For the arc of least resistance
And I‘m starting to sound like a broken record
Third verse the same as
The first verse the same on
The arc of least resistance
And I‘ve started to sound like a broken record
Not that I had that much dignity left anyway

Broken Records.Lloyd Cole.2011

Hoy toca en Cartagena, en la Mar de Músicas, concierto que será transmitido en directo por Radio 3. Mañana lo hará en Madrid, en una de las escasas intervenciones interesantes en los (cada vez más rancios) Veranos de la Villa. Después irá a Girona y San Sebastián. Presenta Broken Records, su último disco.

Para su producción Lloyd Cole encontró una forma de financiación desconocida hasta la fecha: la confianza ciega de los productores anónimos. Gente dispuesta a adelantar algo de dinero para que el maestro pudiera inspirarse. Éste por su parte, ayudaba más bien poco: ni compromisos de fechas ni de contenidos. Solo la promesa de que intentaría hacerlo lo mejor posible. Lo que parecía la idea de un lunático, acabó saliendo adelante: el 40% del disco se financió a través de los productores anónimos ( el resto entre un sello alemán y los ahorrillos del cantante), y el resultado final fue un excelente trabajo, tal vez lo mejor de Cole en veinte años.

Tras abandonar la carrera de Derecho en Londres y comenzar la de filosofía en Glasgow, Cole había conocido a Blair Cowan, Neil Clark, Lawrence Donegan y Stephen Irvine, con los que formó uno de los grupos clave del brit-pop: Lloyd Cole & The Commotions. Su primer disco, Rattlesnakes, además de un inesperado éxito, era toda una declaración de sus aficiones e intenciones artísticas. El título estaba inspirado en la novela de la escritora americana Joan Didion Play it as  it lays, y en las letras se encontraban referencias a algunos de los escritores a los que Cole más admiraba por aquel entonces: Norman Mailer, Simone de Beauvoir, o Truman Capote.

Con los Commotions grabó otros dos discos de éxito de crítica y público (Easy Pieces y Mainstream) antes de separarse definitivamente al acabar la década de los 80. El inicio de su carrera en solitario no pudo ser más impresionante con dos discos magistrales: Lloyd Cole ( 1990) y en especial Don’t get weird on me babe (1991), cuyo título estaba basado también en una obra de otro de los míticos malditos americanos: Raymond Carver. Desde entonces su carrera ha estado llena de problemas con las discográficas que siempre le acusaron de no hacer lo que debía, puesto que sus ventas no se correspondían con la dorada etapa con los Commotions. A principios de siglo llegó a formar un extraño grupo (The Negatives) con los que grabó un disco que lanzó en Francia. A él siguieron trabajos dispersos en pequeños sellos.

Para grabar Broken Records, Cole contó con algunos de sus amigos de Commotions ( como Blair Cowan) , Fred Maher ( de Scritti Politi) y , en especial, los miembros de Joan as Policy Woman ( Rainy Orteca y Joan Wasser), quienes publicaron uno de los dicscos más preciosistas de la década ( aquel Real Life de 2006). En especial la presencia de esta última se hace notar ( y mucho) en Broken Records).
Para la gira se acompaña de otros dos tipos claves en el disco: Matt Cullen y Mark Schwaber que constituyen el Small ensemble que acompaña al maestro y sacan adelante el tremendo trabajo de guitarras, banjos y mandolinas.

Pero Cole para lo que de verdad parece ser que vive es para el golf, vicio nefasto en el que le metió el viejo Alice Cooper, adicto a todo tipo de depravaciones. Planifica sus giras teniendo en cuenta el green y figura en el puesto número 11 de la clasificación de músicos golfistas ( que no golfos) de Golf Digest. Tanto le gusta que ha acabado escribiendo artículos sobre el deporte en cuestión para diferentes periódicos, y relatando anécdotas de sus partidos en los conciertos.

Con estos antecedentes queda claro que anticiparle el dinero para su próximo disco no deja de ser un riesgo: lo mismo emplea el dinero para comprarse un nuevo juego de palos.

 

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Una respuesta a Lloyd Cole: el golfista pedigüeño

  1. Rafa Cofiño dijo:

    Se pasaron muchas horas en aquella habitación de la portada de Rattlesnakes.
    Y sí, la verdad es que el último es de lo mejorcito. Toda una joya.
    Gracias por la crónica profesor, una joya también.
    http://saludcomunitaria.wordpress.com/2011/04/28/if-i-were-a-song/

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