Souther, el huraño

You think the love you never had might save you
But true love takes a little time
You can touch it with your fingers
And try to believe your eyes
Is it love or lies
So you’re keeping your distance
A little bit of room around you
But if he doesn’t return your call on time
Oh my my
You just act like a fool on a holiday
There’s nothing that you wouldn’t try
You must be a prisoner in disguise
Prisoner in disguise. John David Souther.

John David Souther es un tipo poco conocido en el mercado español. Además de que sus primeros discos no fueron publicados en España, su producción musical ha sido más bien exigua: apenas cinco discos en cuarenta años de carrera. Solamente un tema suyo ( You’re Orly lonely) tuvo una cierta repercusión allá por finales de los 70, con clara influencias de uno de sus mayores influencias: Roy Orbison. Cuentan que además en los últimos años sus intereses se habían desplazado en las últimas décadas hacia la interpretación: fue uno de los protagonistas de una estupenda serie de los 80, totalmente olvidada por desgracia: Treintaytantos ( Thirty…something), además de participar en películas como Postales desde el filo o Always de Speilberg. Recientemente ha protagonizado la serie de Purgatory de la TNT americana.
Pero mucha gente ha escuchado canciones compuestas por este huraño compositor: algunos de los mayores éxitos de la época dorada de la costa oeste americana llevan su firma: desde Linda Ronstadt a los Eagles, pasando por Brian Wilson. De hecho éstos se conocieron en la banda de acompañamiento de la Ronstadt , entonces en la cima de su éxito. Con los Eagles, Souther mantuvo siempre una estrecha relación ( se le llegó a llamar el sexto “eagle”), figurando como forajido en la película promocional del mejor disco del grupo californiano ( Desperado). La relación con ellos venía de lejos. Su carrera empezó en su ciudad natal, Detroit, cuna también de uno de los dos líderes del grupo, Glen Frey, con quien formó en los 60 un dúo con un único disco ( hoy objeto de coleccionistas) llamado Longbranch Pennywhistle, y con quien entró en la escena musical de Los Angeles a finales de los años 60 ( su vecino era Jackson Browne de quien hablábamos hace unos días). Precisamente fue un tema del primer disco de Souther ( How long) el tema elegido para lanzar el último disco de los Eagles con material nuevo en más de 30 años, lanzado en 2009.
En paralelo a su irregular carrera, publicó un par de discos con Chris Hillman y Richie Furay, dos de los más reputados miembros de los dos grupos seminales y más influyentes de la música americana: The Byrds y Buffalo Springfield.
Hace un par de años, y tras más de 24 años de silencio , Souther volvió a los estudios para publicar un magnífico disco, If the World was you, que pasó ( como con casi todos los suyos) completamente desapercibido. Era un disco curioso, con una evidente influencia latina en muchas de las canciones ( influencia creciente en los músicos californianos), y la presencia dominante del gran Bela Fleck y la trompeta de Rod Mcgaha.
Hace solo un par de meses se publicaba en el mercado americano un disco especial del tipo: Natural History, una historia natural en que el tipo no tiene ningún reparo en mostrar su vejez, él que fue uno de los sex symbols de la movida californiana. Le ha costado su tiempo encontrar el estudio y los ingenieros de grabación adecuados. Souther quería grabar sus más conocidas ( no necesariamente las mejores) composiciones como si fuera un “corner” de los años 50. Con muy escaso acompañamiento, apenas guitarra y piano, y algún contrabajo de soporte, y ritmos notablemente diferentes a las versiones originales. La grabación es impecable. Conserva aún un registro de voz impresionante. Y la desnudez de los arreglos permiten apreciar su competencia como simple escritor de canciones.
Posiblemente porque no necesite el dinero ( vive bastante confortablemente solo de los royalties de algunas de las canciones que compuso para los demás), ha sido siempre bastante reacio a integrarse mucho tiempo en grupos.En sus propias palabras “ creo que la democracia es un fenomenal método de dirigir un país, pero no es un método tan bueno para hacer arte”. Siempre ha aspirado a ser más compositor de canciones que cantante. En su opinión solo las canciones perduran, como las viejas composiciones de Cole Porter o George Gerswhin, otras de sus grandes referencias. Posiblemente tenga razón.

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