Libros de verano

Lo que distingue al hombre inmaduro es que aspira a morir noblemente por una causa, mientras que el hombre maduro aspira a vivir noblemente por ella”.

Atribuido a Willhem Stekel en The Catcher in the rye (JDSalinger)

Siempre fueron los veranos el mejor momento para leer, acabados ya los meses de ocupaciones interminables. Al menos en teoría. Al menos para algunos. Supongo que existe un importante sesgo de percepción en el asunto. En mi caso empecé mi adolescencia con una pandilla de personajes estrafalarios, con los que me subía a los árboles de mi barrio a leer libros. Eso sí: no era incompatible con las peleas, los partidos de fútbol, o la persecución de las chicas.

He vuelto a leer ahora uno de los libros que leí entonces, un libro cuyo título nunca tuvo fácil traducción al castellano. The catcher in the rye, generalmente traducido por El Guardíán entre el centeno, el único libro de gran éxito de un tipo tan estrafalario como mis amigos de los árboles: JD Salinger, el escritor que no dejó hacerse fotografías hasta que se convirtió en cadáver hace poco más de año y medio. Con motivo de ello, The New Yorker, la revista en que escribió buena parte de sus obras, las recopiló en un número extraordinario.

Siempre lo tuve protegido entre los libros que uno no quiere volver a leer, no sea que el tiempo y tus cambios hayan esfumado todo aquello por lo que te encantó entonces. Pero a pesar de ello, me sigue pareciendo igual, como si hubiera sido escrito el diciembre pasado, del que solo un par de adjetivos pueden oler algo a rancio. Pero la trama, la sequedad del lenguaje, la desolación que desprende, me sigue pareciendo completamente actual, relevante, casi hermoso.

Dudo si un libro así puede resultar interesante para un adolescente de 2011. Lo he intentado con algunos y de momento no he tenido ningún éxito. No se si fue el título ( tan raro) o mis deplorables intentos de explicarlo. Bien es cierto que no lo puso fácil el tal Salinger: extraído de un poema de Robert Burns ( ¿Quién conoce hoy a Robert Burns?) , que refleja aparentemente lo que de verdad le gustaría hacer a Holden Caulfield, su protagonista: evitar que se despeñen los chavales que juegan en un campo de centeno.

Contado así, para el que aún no la haya leído, parece un desvarío. Supongo que de ahí proceden mis fracasos como divulgador. Pero para un adolescente, creo que pocas novelas reflejan mejor la desorientación, el miedo, la frustración y la nobleza que casi siempre lleva consigo ese periodo, que el relato de la errática huida  de vuelta a su casa en Nueva York de un tipo al que acaban de echar del colegio por haber suspendido todo menos la lengua ( situación que sin embargo sigue siendo de lo más frecuente en ese grupo etario). Fue a la vez uno de los libros más leídos en los años 50 en Estados Unidos y uno de los libros más prohibidos Porque se habla de drogas, y salen putas.

A pesar de mis argumentos me siguen mirando desdeñosamente. Parezco un mormón vendiendo biblias. De momento entre los pocos que leen algo que no sea los comentarios del tuenti, gana de calle un tal Moccia. Supongo que será cuestión de gustos.

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