Ashes & Fire. Por fin Ryan Adams

So
May the wind blow,
May the moonlight know your name
So,
Let the needle move the record round
Until the walls cave in
And you and I are out there
Dancin’ in the dirty rain.
Dirty rain . Ryan Adams.2011.

Los vértigos y el síndrome de Menière estuvieron a punto de hacerle abandonar la música hace un año. Debe ser difícil para un músico convivir diariamente con un ruido continuo, sentirse borracho sin estarlo. Sobre todo cuando has sido un profesional de la curda, un tipo que despilfarra todo el talento que le dieron los dioses empeñado en cambiar de barrio ( como dicen los sabios de Toni Martin) pasando por el túnel de la bruja de drogas y alcohol. Pero afortunadamente la tentación pasó, y hoy se publica en todo el mundo el nuevo disco de Ryan Adams, Ashes and Fire, en su propia compañía que por fin le deja publicar lo que realmente quiere (PAX-AM)
Adams estaba llamado a ser la nueva estrella del country rock americano, ( el llamado Alt Country o country alternativo), el heredero natural de Neil Young o quizá Gram Parsons, un tipo capaz de salirse de los tradicionales terrenos del country para adentrarse en otros estilos , mucho más heterodoxos: una gotitas de punk o una pequeña dosis de trash metal sobre una base sólida de folk, blues y rock ‘n roll.
Simpático el tipo no es, ni lo fue nunca. Sus conciertos son siempre un riesgo, oscilando entre maravillas de tres horas cuando está de buenas, o broncas y peleas con el auditorio cuando está de malas. Aún así es llamativo el cariño y la protección gente mucho más sensatas, como su fiel amiga Norah Jones, de nuevo haciendo coros en buena parte de este su último disco.
Hace apenas un año sacó el penúltimo, que ya comentamos aquí (III/IV). Un disco que merece respeto por el riesgo ( un disco de metal fundamentalmente bastante alejado de los gustos de su audiencia), pero que fue una decepción. Dice que le espera otro en el cajón ( Blackhole, según algunos disponible en navidades). Prolijo siempre fue el muchacho, que hace canciones como el churrero sus porras los domingos: desde que se separó de los Whiskeytown, su primer grupo, e inició su carrera en solitario ( con o sin los Cardinals) Adams ha publicado 13 discos ( a más de un disco por año, incluso llegó a publicar tres en un solo año). Apenas precisa de un lápiz y una guitarra. Y aunque no le vendría mal algo de autocontrol a la hora de publicar, creatividad no le falta.
De su capacidad como compositor es buena muestra el que además ha publicado dos libros de poemas ( Infinity Blues y Hello Sunshine, disponibles ambos en Amazon)
Ryan Adams sufre de una maldición, común a algunos artistas: la del primer disco perfecto. Porque así fue Heartbreaker del 2000, una obra maestra de dolor, tristeza y desamor, en la que se permitía el lujo de cantar a dúo con la reina madre del country, la gran Emmylou Harris. El segundo mantuvo el tipo ( el también perfecto Gold), pero a partir de entonces empezaron las irregularidades, aunque por el medio su talento fue capaz de sacar dos discos colosales en el mismo año : Jacksonville City Nights y Cold Roses, de 2005. Cualquiera mantiene ese ritmo, claro.
Ashes and Fire es una vuelta a las raíces. Un trabajo mucho más cercano a Lucinda Williams que a Wilco ( dos referentes del mismo palo), que pretende retroceder cuatro o cinco décadas a las fotografías en sepia y la guitarra como principal reclamo.
Es un disco de otoño, lleno de delicadeza, que incluye por si fuera necesario dos versiones desnudas de Dirty rain y I love you but I don’t know what to say, su canción más vulnerable en años . O las joyas de Come Home y Kindness con la delicada voz de Norah Jones arropando.
Como decía Colin Roberts en la página de música de la BBC , “Ashes and Fire es el sonido de Ryan Adams ocupando el lugar que tenía él mismo, como uno de los músicos más venerados.Si no tuviste la paciencia o el tiempo necesario para disfrutar de Gold, su segundo disco, tampoco será este un bien momento de hacerlo. Este es un disco que libera cada vez más cosas con cada audición, exhibiendo la gracia y elegancia con la que madura un artista”
Ashes & Fire, la vuelta a casa de un perdido Ryan Adams.

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