Líquida Melancolía

Is this the right mountain for us to climb?”
The Undiscovered First. Metals ( 2011) Feist.

Reconozco que me estoy poniendo muy pesado con Wilco. Pero hoy no voy a hablar de ellos más que tangencialmente. El penúltimo disco de la banda incluía una maravillosa canción ( por desgracia olvidada en su última gira) llamada You and I. La voz de Tweedy se alternaba con la preciosa voz de una gran artista canadiense de nombre Leslie y apellido Feist.
Hace unas semanas se publicó por fin Metals, su esperado cuarto disco. Y no defrauda.Tiene además tanta seguridad en sí misma que lo publica en stream en su preciosa web.

Feist es habitualmente enclavada en el cajón de música Indie en que cada vez caben más cosas. Pero ella es una extraña amalgama de punk ( eso es lo que tocaba Placebo su primer grupo), melodía francesa ( llegó a cantar con Jane Birkin), o aromas a country de pueblo ( no hay más que escuchar su gran éxito de The Reminder,1234, y su banjo machacón). Mi amigo JF diría que pertenece al grupo de las Maulladoras lánguidas. Y en parte es cierto. Pero hay algo en su forma de cantar y sobre todo de componer que la hace claramente diferente: escuchar su primer disco, aquel deslumbrante Let it Die, que se abría con Gatekeeper ( especialmente entrañable para los médicos de familia) y el delicioso Mushaboom, puede dar una acertada idea de lo que estoy diciendo para el que no la conozca, con ese hipnótico ritmo a base de palmas.
Metals sin embargo sigue más la estela del título que daba el nombre a aquel primer disco, Let it Die. Ha huido de pelotazos pegadizos y ha construido un disco esencialmente melancólico, más cerca del soul e incluso el blues que de cualquier otra cosa. Lo grabó en un establo ( se está poniendo de moda volver al pueblo a grabar discos rodeado de vacas) acompañada de gente como Brian LeBarton ( Beck) o Valgeir Sigurdsson ( Bjork). Grabado “cuando por fin descendió el silencio”, tras dos años de giras, alboroto y éxito. Sin demasiados trucos, grabado en vivo con todos los músicos tocando juntos , como si estuvieran en el escenario. Es un disco lleno de tristeza, destinado quizá a escuchar en la soledad de una habitación. Al menos en cierta forma esa es su intención según cuenta en una interesante entrevista concedida a Jon Pereles en el New York Times ( “no conoces a quien escucha, pero sabes que te estás comunicando con él”).
Las canciones han ido surgiendo a lo largo de los años, como las colchas de patchworking de la que es buen ejemplo Anti-pioneer , una estremecedora canción a la que lleva persiguiendo toda una década. Amor que se desvanece, muerte, tristeza, soledad: “ Siento que sigo una senda solitaria a lo largo de mi vida. No es cuestión de los altos y bajos que tenga, ni de la profundidad de tus relaciones con familia y amigos. Es el único denominador común que está conmigo todo el tiempo. Y está ahí esa intención de dar sentido a esa última soledad. No es negativo ni tampoco positivo. Es un hecho”
Metals. Líquida melancolía.

 

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