Americana, dos siglos de historia en 11 canciones

Dos años después de su último disco en solitario, el distorsionante e irregular The Noise, y nueve desde Greendale, el último con Crazy Horse, el incombustible Neil Young vuelve a la carretera para presentar Americana, publicado esta semana en formatos de alta resolución ( Young siempre ha abominado bastante de los CDs y la época de los mp3), con todos los caballos locos juntos: Sampedro, Molina, Talbott .
El título de Americana es la mejor descripción de lo que va dentro; aunque este término se ha puesto de moda en los últimos años, sus orígenes vienen de los lejanos años 40 del pasado siglo, y engloban todos los estilos musicales que crecieron y se fueron diversificando de la música tocada en el campo, ya fuera por blancos o negros: country, blues, rock’n roll, bluegrass, rockabilly…
Y todo eso es lo que esconde el último disco de la pandilla de Young: una recolección escogida del cancionero americano, metida en la coctelera de Crazy Horse y servida en once pequeñas copas: desde el Oh Susana al This land is your land que escribió Woody Guthrie en respuesta a la almibarada God Bless America de Berlin. Pasando por otros clásicos como Clementine, o Tom Dula, la balada tradicional que cuenta la historia de Tom Dooley, el soldado confederado que fue ejecutado por matar a la novia. El disco acaba con una versión del God save the Queen, equivocadamente interpretada como una versión de la canción de los Sex Pistols, y que en realidad es el propio himno británico, que también fue utilizado ancestralmente en los Estados Unidos y que sirve de coherente colofón a un disco como éste.
Para hacerse una idea del disco nada mejor que escucharlo íntegramente en esta página de The Guardian. Pero modestamente a mi me sabe a poco. Todo lo que hace este hombre me parece grande, pero lleva ya unos cuantos años bastante alejado de aquellas obras maestras deslumbrantes que salpican los cuarenta últimos años, desde aquel increíble primer disco. De hecho el mismo reconocía que decidió hacer esta peculiar versión del cancionero porque no tenía mejores canciones que grabar. El tiempo no pasa en balde, ni siquiera para él.
Para acompañar la grabación, Young a través de su productora Shakey filmó una película de cine mudo con acompañamiento musical del propio disco que puede encontrarse disponible aquí, además de iniciar este verano una gira coincidiendo con el estreno de un nuevo documental de Jonathan Demme sobre él ( Neil Young Journeys) , después de aquel magnífico Heart of Gold.
Por si no tuviera poco, el canadiense publicará un libro mitad diario, mitad delirio en otoño llamado Waging Heavy Peace, lleno de reflexiones sobre estos tiempos oscuros. Tiempo oscuros que también inspiraron las letras de las canciones de su Americana en los últimos doscientos años.
En cualquier caso, uno de los más grandes del último medio siglo.

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