La vuelta del niño malo

Goodbye cold, goodbye rain
Goodbye sorrow, goodbye shame
I’m headed out west with my headphones on
Boarded a flight with a song in the back of my soul
That no one knows

I just found out her ghost left town
The Queen of California is stepping down, down

Hello beauty, hello strange
Hello wonder, what’s your name?
Looking for the sun that Neil Young hung
After the gold rush of 1971

I just found out her ghost left town
The Queen of California is stepping down, down

Queen of California. John Mayer, 2011.

 John Mayer estaba llamado a grandes empresas en el terreno de la música americana. El chaval de origen judío, natural de Connecticut pero formado en Boston, sorprendió  en la pasada década con su Continuum de 2006 en el que establecía una peculiar mezcla entre el pop y el blues, fruto de sus colaboraciones con gente como Ray Vaughan, Erci Clapton o Buddy Guy. En 2.008 sacó otro interesante disco “Where the Light is” en el que repasaba lo mejor de su producción en un concierto en Los Angeles bajo tres formatos: solo con su acústica, con su grupo habitual y en la formación de trío con dos reputados músicios de estudio,Pino Palladino y Steve Jordan, que le habían acompañado en algunos de sus trabajos anteriores, y la más interesante de sus etapas.

El carácter inestable de Mayer, presente desde que estudiaba en Boston entró en ebullición en 2009: colaboraciones con Taylor Swift, un disco perfectamente olvidable ( Battle Studies) , amoríos diversos con todo tipo de modeluquis del celofán…Todo acompañado de una arrogancia inaguantable.

Pero el año pasado decidió volver al estudio, en la siempre sabia compañía de Don Was ( inolvidables sus trabajos con Bonnie Raitt), cambiando el blues por el bluegrass y aspirando a recuperar el aroma de los grandes discos de los 70 de la Costa Oeste, para lo cual incluso ha sacado a los abuelos de la residencia ( nada menos que el inmortal David Crosby y el siempre pulcro Graham Nash haciendo harmonías vocales).

El disco ha sido acogido con grandes elogios por la prensa americana, deseosa de perdonar al niño malo, como se puede comprobar en las críticas de Rolling Stone o Huffington Post.

El resultado final no está mal, supone en cierta forma una recuperación del talento perdido, que aún conserva. Un buen paso en el camino a la redención. Pero a bastantes cuerpos de distancia de los aspirantes ( Adams, M Ward, Ron Sexsmith…) a ocupar el trono de los dioses ( Dylan, Young) cuando éstos se retiren de una vez al Olimpo.

Pero se le reconoce el buen gusto en su homenaje de Queen of California a dos de los mejores discos de la historia de la música: uno es Blue de la gran Joni Mitchel ; el otro  After the gold rush , del maestro Young, cuya influencia es bien palpable en la forma de tocar la armónica de la canción que da título al album.

Como dice Mayer, “ Looking for the sun that Neil Young hung After the Gold Rush of 1971”.No es mal principio para comenzar la redención.

 

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