La muerte de Caballo Loco

“When I die I’ll come back as thunder and lightning”
Tashunka Witko

Hoy hace 135 años, un 5 de septiembre del año 1877 moría asesinado Tashunka Witko, el indio norteamericano más carismático de la historia, cuyo nombre por desgracia es más conocido por un famoso cabaret francés: Crazy Horse, de quien tomó también su nombre el grupo que viene acompañando en sus correrías a otro tipo carismático: Neil Young.
El único caudillo indio relativamente importante del que no se conserva ningún retrato, dibujo o fotografía.
Hay muchas biografías sobre su vida y muerte. La más canónica y referenciada ( Crazy Horse de Mari Sandoz) escrita en 1.942 nunca se tradujo al español. Si lo han sido obras posteriores, algunas muy recientes, y no tan sugerentes: Caballo Loco de Larry McMurtry ( ganador del Pulitzer), el Caballo Loco de Bernard Dubant, o los últimos días de Caballo Loco del también novelista Dan O’Brien, en el que éste reconstruye la historia a partir de los testimonios de Valentine MacGillycuddy, médico del ejército americano durante la gran guerra sioux, quien conoció personalmente y atendió a Caballo Loco en los momentos de su muerte.
Especialmente recomendable es Caballo Loco y Custer, vidas paralelas de dos guerreros americanos, de un magnífico historiador americano Stephen E. Ambrose ( entre sus especialidades está la historia de la II Guerra Mundial habiendo sido asesor de Spielberg en la famosa Salvad al Soldado Ryan).En ésta última se narra lo que fueron dos caminos paralelos que acabaron por cruzarse e interrumpirse definitivamente el 25 de junio de 1876 en Little Big Horn, la primera batalla perdida por el todopoderoso ejército gringo y cuna de la locura del engreído George Armstrong Custer.
Hace dos años se publicó en Estados Unidos The killing of Crazy Horse, del también Pulitzer Thomas Powers, tal vez la obra definitiva sobre aquella muerte y aquel hombre. Como este señala en su último capítulo “ningún hombre fue más venerado que Crazy Horse en estas tierras”.
Parece bastante evidente que Caballo Loco acabó sus días de la forma que él había profetizado, siendo sujetado por uno de los suyos. En este caso el Judas parece que fue Little Big Man, el pequeños gran hombre, quien le había acompañado en muchas de las heroicas batallas de mitad del siglo XIX, quien acabó inmovilizándole para que el soldado Gentles le clavara la bayoneta. Bien es cierto que en aquel forcejeo había muchos testigos alrededor, cada uno con su propia versión de la muerte de alguien tan importante para el pueblo indio. El General Bradley, el jefe al mando en el fuerte Robinson, insistía en recluirle en una celda ya herido de muerte. Y fue MacGillycuddy, el que consiguió al final convencerle para trasladarle a la oficina de su ayudante, en cuyo suelo murió.
Sobre si habló o dejó de hablar, sobre quien estaba con él y donde acabó enterrado hay tantas versiones como potenciales testigos.
En su libro, Powers si habla de que poco antes de morir Tashunka Witko había entregado su saco medicinal a Fast Thunder para que lo guardara a buen recaudo. Cuando murió Crazy Horse, éste lo conservó en su casa en la reserva de Pine Ridge: cuando él también murió, el saco no salió de las manos de la familia que lo mantuvo en secreto. Finalmente acabaron enterrándolo a los pies de un álamo, guarecidos bajo una tienda que levantaron para protegerse de medidas curiosas: temían que podría ser destruido en aquellos años turbulentos de la II Guerra Mundial.
Según contaron a Powers las descendientes de Barbara Adams, nieta de Teresa ( la nieta de Fast Thunder, que fue quien enterró el saco), éste tenía el tamaño de un bebé, estaba recubierto de tela de manta y su interior estaba recubierto de piel de ciervo curtida. Podría contener cualquiera de los habituales objetos que guardaban los “sicun” en esos sacos: piedras capaces de dar un poder especial, hierbas o partes de animales que descubrieron en alguna visión. Sin embargo nadie sabe que contenía el saco de Caballo Loco. Cuando Teresa fue a abrirlo antes de enterrarlo escucharon el ruido sordo de unas alas de búho contra la tienda, que tenía la intensidad del trueno.

(Fotografía: Little Big Horn)

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5 respuestas a La muerte de Caballo Loco

  1. Ronier Rugama dijo:

    Este pequeño pero gran comentario ni los mismos gringos (ingleses invasores y otros) lo conocen, sobre el guerrero ” norteamericano” más grande de la historia, me supongo que la estrategia de desaparecerlo por completo era paro no crear al héroe, el mito del hombre que defendió sus tierras y a su pueblo de la invasión yankee. Estos eran los verdaderos norteamericanos.

    • lacarave dijo:

      Muchas gracias Ronier
      Tashunka Witko , el Crazy Horse americano debería figurar como uno de los padres fundadores de Estados Undios si de verdad éste fuera un país integrador y no aniquilador

  2. Jose I. Chan Salazar dijo:

    Tashunka Witko y sus hermanos Indios son los verdaderos dueños de las tierras de NorteAmerica Los actuales Gringos son únicamente INVASORES de esas tierras!

    • Martin dijo:

      Tienes toda la razón del mundo ellos son los verdaderos dueños lo que hicieron con ellos es uno de los genocidios más grandes que han existido

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