¡Vaya carácter¡

Hay poca gente hoy en día aferrada a sus principios, sean estos los que sean. Se estila más bien el modelo Groucho, sintetizado en aquella famosa provocación de “ si no le gustan mis principios, tengo otros”.

Javier Marías es para mí el equivalente literario más cercano a Van Morrison. Los dos llevan años elaborando obras maestras, nunca parecen interesados en contentar o agradar a nadie, y parecen tener un nivel similar de malas pulgas. Aunque pensándolo bien, Marías no parece tan fiero como el león de Belfast. En un mítico concierto en Granada éste respondió a las alabanzas que un entregado hacía de su No guru, no method no teacher riéndose en sus barbas de cómo es que había elegido un disco tan malo. A mi, en cambio, Marías me dedicó un libro hace ya muchos años con una amabilidad impecable. Se llamaba Vidas escritas y era una maravilla.

Hoy el ya no tan joven Marías ( como le han estado llamando desde que era niño) ha rechazado el Premio Nacional de Narrativa concedido por el Ministerio de Cultura por su obra Los enamoramientos. Según él solamente es coherente con lo que lleva años diciendo, que nunca recibiría un premio institucional. Y es cierto que si uno revisa quienes componían el jurado da un cierto repeluzno : apenas los dos últimos ganadores le dan a uno cierta confianza.

En su día ya comentamos en este blog los Enamoramientos, una novela tan adictiva como todas las suyas, pero en mi modesta opinión , algo lejana de esa brutalidad que se llama Tu rostro mañana, una de las más poderosas novelas que he leído nunca.

Marías se dedica cada domingo a desmontar cuanta superchería, majadería y buen rollito encuentra a su paso. Sin caer en el insulto ( terreno en el que chapotea a menudo su colega Pérez Reverte) despelleja el absurdo mundo de lo políticamente correcto en que por desgracia cada vez andamos más atrapados, como moscas en la miel.

Con semejante historial delictivo era difícil haber aceptado el premio, pero aún más difícil debe ser haberlo rechazado. Porque no es fácil acabar pareciendo grosero con gente que le está alabando a uno.

La contundencia de los argumentos de Marías parecen irrefutables: en el año en que el presupuesto para bibliotecas públicas es de 0 euros, el Ministerio de Cultura si puede permitirse gastarse 20.000 euros en un premio, por merecido que sea. Ministerio que considera con completa desvergüenza que el cine es espectáculo y el fútbol no.

No está de más por ello que este desplante parezca una bofetada más en el rostro del malvado Wert, personaje digno de incorporarse a alguna de las novelas de Marías, en las que abundan individuos tan fatuos como miserables.

Lo que sigo sin entender, sin embargo es la obsesión por mantener la portada del disco de Fairground Attraction en las portadas de los Enamoramientos. En el mercado inglés , siento decir que buena parte de los potenciales compradores pensarán que el libro de Marías es la biografía de Eddie Reader. Y si no al tiempo.

(Fotografia: Carlos Miralles. El Mundo)

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