Dominique o hasta que el cuerpo A(guante)

(Crónica del concierto de Dominique A el 22 de enero en el auditorio Edgar Neville de Málaga por Maite Cruz)

d a

je ne t’ai jamais dit
mais nous sommes immortels

pourquoi es tu parti
avant que je te l’apprenne

Le savais tu déjà
avais tu deviné
que des dieux se cachaient
sous nos faces abimées

tous les baisers reçus
savais tu qu’ils duraient
qu’en se mordant la bouche
le gout en revenait

et qu’il y avait du sang
qui ne sècherait pas
tu me donnais la main
pour boire de ce sang là

je ne t’ai jamais dit
mais nous sommes immortels, immortels, immortels

as tu pensé parfois
que rien ne finirait
et qu’on soit là ou pas
quand même on y serait
et toi qui n’est plus là
c’est comme si tu étais
plus immortel que moi
mais je te suis de près

je ne t’ai jamais dit
mais nous sommes immortels, mimortels, immortels

Les Immortels. Dominique A

Dominique A(né), Dominique A(uténtico), Dominique A(sombroso), Dominique A(zul). “Vers le bleu”, triste y melancólico, este músico francés te lleva de la mano “hacia el azul” de su particular océano. Cuando Dominique sale al escenario y coge el mástil de su Telecaster se vislumbra ya ese “monstruo” que sólo algunos llevan dentro. Primero sorprende su físico. Alto, rapado, y fuerte, tipo rudo que te lo encuentras por la calle con un chandal y piensas que es portero de una discoteca. Pero aguarda un poco, escucha su voz, observa como su cuerpo se mece o electriza según la musique, ¿cómo alguien que golpea así su guitarra puede dibujar música en el aire? ¿cuántas manos tiene Dominique A?

Todos los críticos dicen que es inclasificable, (qué seguros nos sentimos cuando clasificamos) pues bien: es la tercera vez que admiro en directo a este “inclasificable” músico francés. La primera, fue interpretando sus canciones desnudas en el Planta Baja (otra vez¡) de Granada. Era el año 2004, no lo había escuchado jamás, pero solo su voz, un par de guitarras y unos más que cuidados samples, bastaron para cautivarme. Después repitió en el 2010 , y tres años más tarde, ha regresado para presentar su último disco “Rendez-nous la lumière” (Dadnos la luz) en una maratoniana gira por teatros y salas de España que le ha llevado a ofrecer doce conciertos en apenas catorce días.

Si bien este último trabajo trata del contacto con la naturaleza y la luz, el sonido en directo se deja de pajarillos y flautas: es eléctrico y contundente. No tengo ni idea de francés pero si lo suficiente para escuchar la palabra “lumiere” en media docena de ellos, luz, luz, luz… y es cierto que puede ser éste su disco más luminoso y quizás por ello más cercano.

Si su música es luz y agua, él es puro magnetismo. Con unas letras exquisitas, sus grabaciones te pueden gustar más o menos, pero su directo es demoledor. El sonido es excelente, puro, muy compacto, nada sobra, nada falta. El joven guitarrista Thomas Poli (guitarrista también de los indies Montgomery) sorprende por su colección de guitarras y su buen hacer en el escenario. Después de preguntarte como carajo habrá podido enfundarse en esos vaqueros tan ajustados, el americano Jeff Hallam, no solo es un excelente bajista sino que demuestra haber sido bailarín en otra vida.

Empieza el concierto con “Plaine des Sables”, le sigue “Contra un Arbre” y “Le sens” de su album “La musique”. Después la brutal “Bowling” de “Tout sera comme avant” y cuando toca “Vers le Blue”, te das cuenta que podría terminar ya el concierto porque estás tan saciado como después de una buena cena. Pero entonces viene el segundo plato, y suena “Le courage des oiseaxus”, la fantástica “Hasta que el cuerpo aguante”, “La Peau” y el viaje transoceánico en el que te sumerge “L´Horizon”. Pero… aún queda el postre: “Les Immortels” y “Rendez nous la lumiere”. Dominique termina con una reivindicación nada pretenciosa “no pido la luz solo algunas luces”. Apaga y vámonos.

Dominique se expresa en un más que correcto español, esfuerzo de agradecer ante la imposición del inglés como idioma universal y el escaso o prácticamente nulo interés que muestra cualquier grupo o artista que cruce nuestras fronteras.

Con toda su discografía recién reeditada, el francés acaba de publicar también el libro “Regresar un viaje al pasado y a su infancia. Según parece lo que le llevó a componer música fue su estatus de hijo único que le hacía sentirse tremendamente aburrido. Algún día habrá que reflexionar sobre los músicos metidos a novelistas, y si eran todos hijos únicos. Sólo por citar algunos, los españoles Julio de la Rosa, Sr. Chinarro , y Santi Balmes … han publicado novelas en los últimos dos años.

En un momento del concierto y con reminiscencias que me suenan al título de una hermosa novela de Murakami (“Al sur de la frontera al oeste del sol”), Dominique susurra que “no solo el viento viene del oeste, el amor también”. Cuando en una entrevista recientemente publicada en la Vanguardia le preguntan que qué le pide a este recién estrenado 2013, es contundente: “lo mismo que los 43 años atrás: amor”. Dominique A (mor).

 

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Una respuesta a Dominique o hasta que el cuerpo A(guante)

  1. Javier dijo:

    Muy bien. Muy bonito. Muy sentido. Sentido tiene finalmente lo que la música genera. Merece la pena encontrar.

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