¿Sueñan los androides con música soul?

dick

Es sabido que la novela corta de Philip Dick en que se basó Ridley Scott para su película Blade Runner (¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?), guarda pocas semejanzas con ella. Y no solamente en cuestiones menores, sino en aspectos tan sustanciales como el título (en la novela no aparece ni una sola vez el término Blade Runner para nombrar a los “liquidadores” de androides), o la esencia misma de ambas tramas. Lo cual no es óbice para que las dos se hayan convertido en clásicos de sus respectivos géneros. Ambas son una magnífica reflexión sobre la realidad y la ficción, el maltrato a los débiles (aunque estos sean artificiales), y la angustia ante la finitud de la vida, en un mundo apocalíptico producido por la guerra mundial terminal.

Isidore ( Sebastian en la película) es un tipo “defectuoso” genéticamente, al que no se deja salir de un planeta Tierra  en disolución ante el temor de que contamine con sus taras al resto de la especie. Isidore cobija en su apartamento, perdido en un edificio casi abandonado, a tres de los androides más sofisticados que ha construido el ingenio humano: el mítico Roy Batty , Irmgard y Pres, quienes conviven durante un tiempo con Isidore a la espera del encuentro con su exterminador.

En un edificio cada vez más solitario, en un apartamento sombrío al que asedia el polvo radioactivo que contamina toda la ciudad, esperan un destino incierto cuatro seres, un humano y tres seres artificiales, más perfectos que el humano: qué pensarían, a que dedicarían tantas horas, qué disco escucharían para pasar el rato…

Es posible que Dekkard, el caza recompensas, escuchara a Josef Strauss. Pero lo que es seguro es que aquellos androides escucharían a James Blake, un tipo que explotó en 2011 con aquel disco homónimo que acabó convirtiéndose en uno de los discos del año  en cualquier clasificación de relumbrón. Aquella extraña mezcla de dubstep y soul generaba una sensación de atracción y distancia quizá parecida a la que tendría el liquidador Dekkard ante Luba Luft , la androide que cantaba ópera. Algo que chirriaba en los oídos de alguien que sigue creyendo que no es androide. Pero que a la vez no podía dejar de reconocer la belleza que escondía una versión como la que Blake hizo de la maravillosa Limit to your love de Feist.

Blake vuelve a las andadas con un segundo disco largo, Overgrown. Escribe, interpreta y produce desde el salón de su casa. Mucho talento para un tipo que apenas tiene 20 años. No sorprende tanto como el primero, pero sigue siendo una manera extrañamente atractiva de escuchar soul , en un mundo que se derrumba.

Para un androide Blake posiblemente sea  la música perfecta. Queda por saber si el mismo no es uno de ellos.

 

 

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2 respuestas a ¿Sueñan los androides con música soul?

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