Rumbo de vuelta a la luz

fogerty

“All the miles I’ve been travelling
Heading back to the light”
Mystic Highway. John Fogerty

Que la Credence Clearwater Revival (CCR) fue uno de los grupos fundamentales de la música americana de los últimos 40 años poca gente lo pone en duda. Y aunque hace tiempo que el camión de la banda se paró, su cancionero sigue siendo uno de los más intemporales de aquella gloriosa década de los 70. Los años no pasan en balde, y sus efectos sobre John Fogerty el legendario líder la banda tampoco ( no hay más que ver ese careto retocado propios de Camilo Sexto recién salido del sarcófago)
Pero el tipo ha sido capaz de realizar una revisión de buena parte de sus piezas más valiosas con la suficiente inteligencia como para convertir Wrote a song to everyone en un disco que va mucho más allá de un grandes éxitos. No están todas ( ¿Quizá reservadas para una segunda parte?) , pero de las 14 que están no sobra ninguna.
Pero además, Fogerty se ha rodeado de algunos colegas de la misma quinta ( el incombustible Bob Seeger) o tipos de la generación de sus nietos ( My Morning Jackets, Dawes, Foo Fighters) para reinventar sus temas.
El disco comienza con una versión contundente de Fortunate Son con los Fighters. Y cuando esperas que el disco va a derivar por el rock’n roll más percusivo, Fogerty echa mano de Keith Urban para bordar una filigrana pespunteada por un banjo juguetón con forma de Almost Saturday Night. Y bajo esa tónica se van alternando clásicos que convirtieron a CCR en la referencias del R&R americano ( un Lodi completamente familar o el Born on the Bayou con Kid Rock ) con temas propios de un Honky Tonk (Hot Rod Heart, la emocinante Have you ever seen the rain,o un Bad Moon Rising en el que con la ayuda de la banda de Zac Brown levanta a los muertos de las tumbas).
Wrote a song for everyone, la canción que da título al disco, incluye un riff tan elegante de Tom Morello como lo es la voz de Miranda Lambert; el lamento de un tipo capaz de hacer canciones para todo el mundo, excepto para aquellos a los que tiene más cerca.
Fogerty elige a sus potenciales herederos para interpretar dos temas imprescindibles: Long as I can see the light con The Morning Jacket, el grupo de la cazadora de James Jim, y el Someday never comes con los omnipresentes Dawes, capaces de acompañar a Robbie Robertson, Jackson Browne o Fogerty , la santísima trinidad del rock americano
Y como postre, una versión cajun del clásico Proud Mary con la inevitable presencia de Allen Touissant.
Lo dicho, una puesta al día de un menú perfecto casi tan bueno como el original. Ha hecho falta como dice la letra de uno de los escasos temas inéditos (Mystic Highway) recorrer muchas millas para volver a dirigirse hacia la luz.

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