Lija de seda

lucinda
 

 

We were blessed by the minister
Who practiced what he preached
We were blessed by the poor man
Who said heaven is within reach
We were blessed by the girl selling roses
Showed us how to live
We were blessed by the neglected child
Who knew how to forgive
We were blessed by the battered woman
Who didn’t seek revenge
We were blessed by the warrior
Who didn’t need to win
We were blessed by the blind man
Who could see for miles and miles
We were blessed by the fighter
Who didn’t fight for the prize

We were blessed by the mother
Who gave up the child
We were blessed by the soldier
Who gave up his life
We were blessed by the teacher
Who didn’t have a degree
We were blessed by the prisoner
Who knew how to be free
We were blessed
Yeah, we were blessed
Blessed. Lucinda Williams, 2011.

Pasó por España como un susurro. A los medios de comunicación de hordas está visto que solo les interesan los “fenómenos emergentes” y la milésima gira de los Rolling Stones. Solo el siempre solvente Fernando Neira informó con criterio y sensibilidad de su concierto en Madrid.
Aunque tiene edad para ser una abuela, Lucinda Williams es una mujer en la flor de la vida: pelo revuelto, falda muy corta y mucha sabiduría en su voz que raspa como una lija de seda.
Para esta ocasión se acompaña únicamente de sus fieles escuderos, Davis Sutton al bajo, y Doug Pettibone , un virguero a cargo de las guitarras, incluido un lastimero pedal steel, acompañante habitual de Norah Jones, Lamontagne, o el difunto Chesnut.
Aunque lo vendieron como presentación de su Blessed, que publicó hace casi dos años, creo que Williams pretendía simplemente tocar un puñado de buenas canciones ante gente capaz de apreciarlas.: canciones de su esplendoroso pasado (Car wheels on a gravel road, Essence ) de su presente ( el infravalorado Blessed) y de su inmediato futuro( que parece nos traerá nuevo disco pronto, producido nada menos que por Joe Henry). Maravillas del calibre de Drunken angel, Something about what happens when we talk, Joy o Blue. Versiones intransferibles de Violeta Parra o Bob Dylan, con cuyas canciones comenzó a cantar.

Otra demostración de que para emocionar a la audiencia solo precisas de la sensibilidad de ésta y ser capaz de cantar una canción como si fuese la última.
Según contaba hace unos meses, tiene cerca de 40 nuevos temas para su nuevo disco. Le queda pulir y empaquetar. Entre ellas ,When I look at the World.Puro Lucinda.

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