Valerie June, aguardiente casero

valerie june2Si alguien viene de Memphis, Tennessee, y pasó buena parte de la infancia escuchando gospel, es inevitable pensar en alguna nueva esperanza del soul, cercana al sello Stax o algo por el estilo. Pero Valerie June es mucho más que todo eso. Sus discos son una mezcla muy personal de folk y soul, de blues o bluegrass con ciertas gotas de country alternativo. Alguien que a veces parece Eryka Badu, pero a la siguiente canción recuerda a la Norah Jones de sus inicios, o más bien un extraño cruce de Billy Holliday con Lucinda Williams. Como contaba a la NPR americana,le decían en la familia que cantaba como un viejo (¿De donde sale ese anciano?) , y algo de eso hay. Pero más por la sabiduría que transmite que por el tono de su voz
Hija de un promotor musical de conciertos de bestias del tamaño de Prince o Bobby Womack, a los 19 años ya andaba de garitos con el dúo Bella Sun, fruto de su precoz matrimonio. Poco a poco, mientras trabajaba en cualquier cosa para ganarse la vida, fue aprendiendo a tocar todos tipo de instrumentos de cuerda, del banjo al pedal steel , del ukelele al laúd, además de ir refinando un peculiar estilo de composición: The way of weeping willow fue su primer disco largo , al que siguió Mountain of Rose Quartz, además del EP Valerie June and the Tennessee Express.

valerie june
Este año publicó Pushing against a stone, una maravillosa reflexión sobre si misma: “ siento que he perdido mi vida empujando contra un muro, y los trabajos que he tenido me sirvieron para entender como se sentían los artistas que amaba, y que tras un duro día de trabajo se sentaban en el porche a tocar canciones hasta que llegaba el momento de ir a la cama”.
El disco se abre con una impresionante Working woman blues, escrita nada menos que con Booker T Jones, otro monstruo cuya suerte está íntimamente ligada a Memphis. Una reiterativa acústica al que le dan la réplica un delicado juego de vientos. Pero no es la única compañía ilustre de June . Una cuantas canciones están escritas también en colaboración con Dan Auerbach, de los Black Keys, quien produce además el disco junto a Kevin Augunas., y adopta el papel de padrino musical de Valerie.
Pushing against a stone es un cofre lleno de sorpresas. Canciones de amor de rompe y rasga como Somebody to love o la impresionante The Hour, en la que uno cree estar escuchando a la reencarnación de Martha Reeves.
O ese impresionante disparo que es Shotgun, canción que , como ella contaba a la NPR americana, es una canción escrita con imágenes, en que los rasgueos de la guitarra suenan como tiros. Por no hablar de la deliciosamente retro Wanna be on your mind. O del sublime piano que acompaña a la guitarra en On my way, en cuyo inicio uno imaginaría encontrar la voz de Tweedy, para darse de bruces con el lamento de un violín sobre la voz de tercipelo de June. Trials, Troubles, Tribulations, trae recuerdos de los Fleet Foxes, y la canción que da título al disco, hipnotiza con el diálogo a tres voces entre Valerie, un órgano martilleante y una guitarra muy Black Keys
Ella define su estilo como “Organic Music Root Moonshine”. Quizá no haya otra manera menos complicada de definirla. En cualquier caso , este aguardiente casero es de lo mejor del año

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