Una pizca de tiempo inmenso

Paco-del-Pozo-y-Felix-Grande

“Pero caeré diciendo
Que era buena la vida
Y que valía la pena
Vivir y reventar”
Poética. Félix Grande

Se definía a sí mismo como “ más pastor, pero menos poeta” que Miguel Hernández. No en balde fue cabrero, además de vendedor de pomadas contra los sabañones, guitarrista flamenco y poeta. Respecto a lo primero perdió la esperanza de llegar a ser algo grande tras escuchar a Paco de Lucía, con quien escribió un disco precioso (Poema de amor). Ante lo segundo se consideraba inerme. “Cuando no llegan las palabras es tal vez porque uno no se lo merece”.
No es uno de los poetas españoles del siglo XX más conocidos, pasó casi desapercibido entre Rodriguez o Valentes, Hierros o González. Pero era de los más grandes, además de ser un auténtico experto en músicas. Especialmente flamenco ( su Memoria del flamenco pasa por ser quizá el libro más importante del género) pero también el blues, el jazz o el simple rock’n roll como puso de manifiesto en uno de sus mejores libros Blanco Spirituals.
En 1996 escribió un libro, hoy inencontrable, que nunca se menciona cuando se habla de Grande. Se llamaba Sobre el amor y la separación. Era un despilfarro de talento desordenado, tal vez el mejor libroq eu haya leído nunca sobre los estragos de la pasión amorosa. Contaba una historia a mitad de camino entre el ensayo, la novela, la poesía y el sueño, en el que encontraba a uno de sus heterónimos, Horacio Martín ( por cuyo poemario las rubaiyatas de Horacio Martín le concedieron el Premio Nacional de Poesía), enloquecido en las ruinas de Medina Zahara, harapiento y comiendo desperdicios, delirando gravemente al asegurar que era la encarnación del poeta cordobés del siglo XI Ibn Zaydun, mientras escuchaba sin descanso el casette en el que grabó las canciones que le hicieron alcanzar el placer con sus amantes.
En ella el amor, rezumando sexo por los cuatro costados, es algo tan serio como enfrentarse al toro , la separación tras su fin algo tan grave como es la muerte.
Como él decía: “ el amor es así de monstruoso, y puede permitírselo, porque primero fue un prodigio. Conservar por lo menos la memoria de ese prodigio, exije el sacrificio de renunciar a lo sencillo ( la acusación, la mentira, el reproche, la dosificación del dolor y del miedo), y exige que elijamos en miedo y el dolor: de un solo trago. Como un fusilamiento. Y ello, porque no es posible resucitar sin haber visto el horror de la muerte. Y ya sabemos bien que la separación de los amantes es un aviso portentoso de que la muerte habita en nuestro corazón , y que es nuestro destino. Mas la separación de los amantes puede ser también algo tan estremecedor y tan trágico como la dicha del amor”.
Llamó Biografía su poesía completa. Fueron poetas su mujer y su hija. A ellas escribió:
ponte guapa, que estamos convidados
A una pizca de tiempo inmenso”
Tenía 76 años. Bien vividos

 

(Foto: Félix Grande con Paco del Pozo)

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