La guitarra de los Croce

12 tales

No debe resultar sencillo ser hijo de un genio y querer orientar tus pasos en la misma dirección de tu progenitor. Pocos experimentos resultaron relevantes. Lo consiguió Jeff Buckley superando casi a su jefe, pero por desgracia un maldito día se lo tragó el Mississippi. Lo intentaron con discretos resultados Sean, el hijo de Lennon o Jakob, el de Dylan, o Adam Cohen, uno de los hijos de don Leonardo. Algo parecido podía imaginarse cuando el que apareció en el escenario fue AJ Croce. Su padre, el añorado Jim , apenas tuvo la oportunidad de disfrutar de Adrian James poco más de un año antes de estrellarse en su avioneta. Había dejado atrás el legado de seis discos maravillosos, uno en compañía de la madre de AJ ( Jim & Ingrid Croce). No es difícil imaginar que con esos genes, a poco que se regara, el talento del chaval  aparecería. Pero una vez más parece que fue la adversidad la que actuó como catalizador. A los 4 años AJ se quedó ciego a resultas de un temor cerebral que afortunadamente pudo ser resecado. Durante los años de oscuridad que soportó hasta que pudo recuperar parcialmente algo de vista, la música escuchada o tocada se convirtió, como en otros muchos casos ( sin ir más lejos, Melody Gardot de quien hemos hablado  aquí varias veces) en el mayor consuelo para seguir viviendo. No es de extrañar que dos monstruos como Ray Charles o Stevie Wonder se convirtieron en dos de sus principales influencias, que junto a sus influencias familiares le fueron dotando de un estilo musical sumamente ecléctico donde cabe el folk, el country, el rythm’n blues o el soul. Para el debut la herencia familiar pesó, porque muy pocos primerizos tienen el privilegio de publicar a los 19 años con T Bone Burnett. Y contar con músicos del pedigree de Ry Cooder, Billy Payne , Waddy Watchel, Rita Coolidge o Jim Keltner ( productor del segundo disco, That’s me in the bar, referencia a uno de los sitios donde se encuentra como en casa).
AJ acaba de publicar Twelve tales. Para cada uno de esos 12 cuentos recorrió Estados Unidos en busca de sus productores preferidos. Desde Alain Toussaint en Nueva Orleans a Mitch Froom , pasando por gente como Greg Cohen ( habitual de John Zorn o Tom Waits). Una especia de tapiz de discos de 45 rpm , como él mismo relataba a la revista Guitar World, en la que fueron los seis productores elegidos los que eligieron los temas.
AJ Croce tiene una curiosa forma de construir sus discos: primero las compone, después las prueba en vivo para conocer la reacción del público, y únicamente cuando pasan ese filtro acaba por incluirlas en un disco.
Muchas de ellas nacieron en la Gibson del 33 que heredó de su padre, quien a su vez la intercambió por un banjo a principio de los años 60. La guitarra con la que Jim Croce compuso Time in a bottle, Operator, o Leroy Brown, y que casi un siglo después puede escucharse en What is love. Un disco imprescindible, compuesto con una guitarra que parece eterna.

 

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