Sharon Van Etten. La volatilidad del amor

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Si hay alguien que ha convertido el desamor en obra de arte es Sharon van Etten. Desde aquel primer disco Because I am in love, en el que se lanzaba a tumba abierta a convertir cada canción en una confesión dirigida a un único y desconocido amante , con Are we there, escarba aún más en el cenagoso terreno de la pérdida y el fin del amor.

Van Etten es un caso más de hija de padres de clase media ( ella maestra, él programador informático) con grandes colecciones de vinilos cuidadosamente conservadas a lo largo de los años, que acaban por despertar la curiosidad de la pequeña por aquel mundo misterioso escondido en las estrías negras de un disco. Pronto empezó a tocar algunos instrumentos musicales o a cantar gospel en la iglesia del pueblo de Nueva Jersey donde vivía, sin dar más importancia a sus aficiones. Estudió y trabajó lo suficiente para mudarse a Brooklyn a mitad de la década pasada. Y fue Malone ( de los Tv on the Radio) uno de los primeros que se dio cuenta el talento que escondía aquella chica con su guitarra acústica interpretando canciones delicadamente desgarradas, tras recibir una maqueta con sus temas en un concierto de la banda. La publicidad que obtuvo a través del programa de Malone en la NPR americana la puso en el mercado. Tras aquel Because I am in love ( toda una declaración de principios para un primer disco) llegarían Epic y Tramp , producido ya por otro de los grupos protectores de su carrera, Aaron Dessner de The National
Para este último ha contado con la producción de Stewart Lerman con el que había trabajado hace unos meses en la banda sonra de Boardwalk Empire. Are we there es sin duda uno de los discos del año. Otro de esos ( y van unos cuantos en esta cosecha) que conforme más lo escuchas más se queda en tu cerebro dando vueltas, despertándote por la noche con alguna de sus increíbles melodías. Porque como decía el críticio del New York Times “ no hay muchos músicos que utilicen las armonías vocales de a forma que ella lo hace; esas armonías hacen mucho más que endulzar la melodía”. Y sin embargo su voz aparentemente dulce es descaradamente desafiante en muchas de sus canciones, dentro de esa propia delicadeza.

Hay mucha más envoltura musical que en aquel primer disco, pero sigue igual de presente esa forma tan especial de describir la volatilidad del amor. Sigue confesando sus angustias directamente a un amante desconocido al que expresar

Now I turn into a lover on the side

I cannot tell a poet apart from mine

And now you see me with a tear fall on my right

I know, I know

You see me turn around and try to hide my side

I know the ancient melodies will come at night

I hear your voice and I know what it causes

I know, I know

And then you push me out

And then you push me out

I know, I know

And then you disappear because you can fight fear

I know, I know

Desde el inicio de Afraid of nothing a delicadezas como Our love, Nothing will,change o ese final contagioso llamado Every time the suns come up, todo es extrañamente precioso, incomprensible y valioso en este disco. Como el amor que se evapora.

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