Carrie& Lowell: morir con dignidad

carie lowell

Cuando solo tenía un año su madre desapareció. Marchó de casa un buen día dejándole al cuidado de su padre. Esporádicamente volvía…, para volverse a ir: “when I was three, three maybe four, she left us at that video store” (Should have know better). Un buen día se volvió a casar por segunda vez con Lowell ( el que acabó siendo su verdadero padre, y director de su productora). Los veranos de aquellos tres años que duró esta relación , cuando él tenía entre 5 y 8 , fijaron en su recuerdo lo que era su madre.
Ella se llamaba Carrie y padecía los estragos de una complicada combinación de depresión, esquizofrenia, alcoholismo y adicción a otro tipo de sustancias. Tras aquellos años con Lowell volvió a huir; sabían que malvivía en algún que otro lugar de acogida, a menudo en la calle; sólo la veía esporádicamente, en alguna celebración familiar, ocasionalmente en casa de sus abuelos. En diciembre de 2012 Carrie murió. Y Sujfan Stevens compuso un disco en su memoria que se publicó hace unos meses: Carrie& Lowell. Porque a pesar del abandono, a no haberla disfrutado diariamente más allá de aquellos veranos en Oregon cuando era un niño, el recuerdo que queda en la cabeza de Stevens de su madre es de una persona amorosa, cariñosa, divertida. Como cuenta en una impresionante entrevista en Pitchfork, su forma de componer y cantar, esa mezcla prodigiosa de broma y soberana tristeza posiblemente venga de ahí, de ese pozo subterráneo que apareció cuando tenía 5 años.
Cuando Carrie murió Sufjan estaba allí, en aquella UCI llena de tubos: “ era tan terrorífico encontrarse con la muerte y aceptarlo y expresar amor por alguien con la que tenía tan poca familiaridad. Su muerte fue tan devastadora por el hueco que dejó dentro de mi. Intentaba recolectar todo lo que tenía de ella en mi memoria pero no tenía nada”
Aún así su forma de afrontar la pérdida parece más propia de un sabio que de una estrella musical de 39 años: “Aprovecha la oportunidad de reconciliarte con aquellos a los que amas y te hicieron daño. Mi madre nos abandonó buscando en el fondo nuestro beneficio”.
Con Carrie& Lowell no pretende hacer ningún tipo de exhibición lacrimógena, simplemente quiere “ honrar una experiencia”. Una experiencia que es universal: “Todo el mundo sufre. La vida es dolor. Y la muerte es el punto final, el final de la frase. Hay que saber afrontarla.” Aunque hay ocasiones en que parece imposible poder hacerlo: “ Fuck me, I’m falling apart” ( No shade in the shadow of a cross)
En ese sentido el disco se abre con una canción que es toda una declaración de principios: Death with Dignity. Y alcanza su pico más alto hablando de la imposibilidad de volver a ver los fuegos artificiales un 4 de julio: “we’ll are gonna die”.
Son once canciones que duran poco más de 40 minutos, casi susurradas, con la suave voz de Stevens, el único acompañamiento de un banjo, un ukelele o su guitarra y escasas pero muy escogidas colaboraciones como la de Laura Veirs o S. Carey de Bon Iver. En algunas ocasiones llegan a la mínima expresión de lo que puede ser una canción (John, my belover); pero parece que es una orquesta sinfónica de cómo llena la habitación su voz con el único acompañamiento de una percusión de metrónomo.
En la entrevista a Pitchfork Stevens decía que “realmente no estoy intentando decir nada nuevo, o probar algo, o innovar. Me siento sin arte alguno, lo que es una buena cosa. No es mi proyecto artístico; es simplemente mi vida”.
Carrie& Lowell es un trozo de la vida de Sufjan Stevens. Pero también una obra de arte. Quizá el mejor disco que se haya publicado sobre la pérdida.

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2 respuestas a Carrie& Lowell: morir con dignidad

  1. Juan dijo:

    impresionante historia y la entrevista de Pitchfork

  2. Clara dijo:

    Mi último descubrimiento es “little glass box” de Fraser Anderson. El disco comienza como un concierto tímido que te va ganando poco a poco, introduciendo sus historias en engranajes que ya teníamos (ese New York que recuerda a las mejores y más jazzísticas épocas de Sting, o un Waterfall con dueto en el que hay ecos de Damien Rice). Va subiendo el tono y la alegría y al final, una despedida íntima con Run these lines (it doesn’t matter where you take me / it could be some lost town/ somewhere/ i don’t care).
    Creo que te va a gustar.

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