Canciones que nos hagan felices


And in-between a place for new beginnings
To fill our dreams instead we keep on winning
Take the past send present to the future
Make it last slow down we’ll get there sooner
Let the Good Times be never ending. Modern Nature. The Charlatans
Un comentario en Twitter de CC Baxter me recuerda que teníamos pendiente hablar del último trabajo de un grupo casi diluido en los últimos años, en buena medida por los paseos por el lado oscuro de su vocalista Tim Burgess.
The Charlatans se formaron a finales de los 80 , en aquellos años de efervescencia en Manchester que dieron lugar a su particular movida ( La Madchester), en la que fueron unos de sus más egregios representantes junto a grupos como James, Stone Roses o los Happy Mondays. Pero pese a eso, su corazón ha estado ligado a la ciudad de Northwich en Cheshire , desde donde acaban de lanzar su último disco. Un disco con una historia muy triste detrás. Coincidiendo con la gira de su penúltimo disco, el número 11 de su discografía ( Who we Touch) su batería desde los inicios, Jon Brookes sufrió una pérdida de conciencia en una de sus actuaciones. En agosto de 2013 moría de un tumor cerebral ante el que nada se pudo hacer. El grupo se juramentó entonces para darlo todo en su memoria. Comenzaron por realizar un homenaje en el que colaboraron grupos como Maniac Street Preachers o The Vaccines, y al que siguieron sus implicaciones en diferentes organizaciones destinadas a apoyar a las personas con tumor cerebral. El propio Tim Burgess se dedicó parte del año pasado a ir dando bolos con el fin de recolectar dinero para producir Modern Nature, su primer disco en cinco años, y muy posiblemente uno de los mejores que hayan grabado nunca.
Se mantienen las influencias, esa afortunada mezcla del mejor pop británico con el más distinguido rythm’n blues americano ; continua la omnipresencia ( pero sutil) del órgano Hammond , marca de la casa, primero con Rob Collins y desde su muerte por parte de Tony Rogers; la base rítmica continua siendo adecuadamente solvente gracias al trabajo del incombustible Martin Blunt y la sustitución de Brookes a cargo de Peter Salisbury ( de Verve) o de Stephen Morris ( New Order).Y por último, Tim Burgess nunca había cantado tan bien.
Un disco con momentos sembrados, desde el optimismo que transmiten So Oh ( candidata desde ya a ser una de las canciones del año), o la preciosa Come home baby, a las gotas de melancólica angostura de Keep enough o In the tall green. Pero sobre todo lleno de temas (Emilie o Let the Good Times be never ending) en los que es difícil no acabar moviendo los pies sin darte cuenta.
La intención del grupo , tal y como comentaba éste, era simplemente “ hacer canciones que nos hagan felices”. Lo han conseguido.

charlatans

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