Congelando el infierno

091

La noticia de estos días en Granada , y en cierta forma e aquellas partes del país donde rock sigue siendo importante, es la vuelta de 091. Tras algunas semanas de rumores, deseos e incertidumbres el grupo de Lapido ha decidido volver a los escenarios a los 20 años de haberse separado.
La noticia para la ciudad de Granada ha sido similar a si Elvis regresara de la tumba en la ciudad de Tupelo ( y que dio origen a una de las mejores canciones, y discos, de la interminable lista de grandes canciones de van Morrison,). Para comprobar el entusiasmo no hay más que leer los comentarios en Twetter tras la confirmación.
Que los Cero han sido uno de los grupos más importantes de la historia de la música española, que tienen una de las mejores colecciones de canciones ( al alcance de muy pocos grupos) y que además se acabaron convirtiendo en leyenda parece fuera de toda duda. Pero como todos los grupos que salen de la tumba veinte años después tienen en el paso del tiempo su peor enemigo. De la misma forma que apenas nos enteramos de cómo se hace viejo el compañero de oficina de verlo todos los días, nos hemos acostumbrado a ver la erosión del tiempo en el sucio careto de los Rolling, a la lenta aparición de las arrugas, a la limitación de saltos y cabriolas, hasta a la cierta repetición de los temas. Pero las cosas cambian cuando con el que coincidimos es con el colega de la universidad que dejamos de ver al acabar sexto, por no hablar de ese tío con el que compartimos tanto cuando estábamos en COU.
Y no es una cuestión de aspecto ( incluso parece que el tiempo haya sido magnánimo con esta gente) sino que el cancionero del Cero se paró hace veinte años y ahí sigue parado. Como ocurrió con el de los Clash, los Jam, o los Smiths .
Vuelvo a escuchar las viejas canciones del Cero y me siguen pareciendo grandes. Pero me pongo en el plato Formas de matar el tiempo, escucho al azar cualquier canción de Cartografía o de Sombras y Sueños y encuentro algo que me interesa mucho más, resultado de la sabiduría que da precisamente el paso del tiempo. Lapido posiblemente sea el mejor compositor español vivo. Integración de un talento que ya era evidente en el Cero, con dos décadas de integración de buena parte de la mejor música del siglo XX ( de lo que fue buen ejemplo un maravillosos concierto que dio en el teatro Alhambra de Granada hace unos años interpretando algunas de sus canciones favoritas.
Siempre que se vuelve a reunir un grupo mítico uno recela de las razones que llevaron a resucitar al fiambre. Pocas veces uno recupera aquellos recuerdos maravillosos que atesora de cuando estuvieron en sus periodos de gloria. A menudo el brillo de la codicia es demasiado evidente. En muy pocas ocasiones fueron capaces de retomar el camino abandonado, de producir algo a la altura de lo que les hicieron grandes. En el caso de los Cero de momento solo se anuncia una gira, en modo alguno nuevos discos.
Uno de los grupos americanos que más vendieron nunca , preguntados para cuando volverían a reunirse a los pocos años de su separación , contestaron: “Cuando el infierno se congele”. Quince años después titularon el disco de su reunificación con ese nombre:
Hell freezes over.
El infierno ha vuelto a congelarse

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