¿Puede una buena tienda de discos tener discos malos? (Estudio cientifico cuadriciego)

feelings

INTRODUCCIÓN
Todos los años, días antes de Reyes, mis amigos y yo quedamos con un único propósito: comer en el Gabriel (imprescindible tasca casera-cool) y recorrer nuestra tiendas de discos favoritas a la búsqueda del tesoro oculto. En la práctica un recorrido que nos llevaba a visitar sin orden ni concierto el Melocotón, la Metralleta, el Escridiscos,el desproporcionado Madrid Rock e incluso los viejos sótanos de la Gran Vía , ha quedado reducido a una visita ( cuidadosa) a los últimos mohicanos del comercio del disco exquisito: es decir Que viva Joplin ( el antiguo Toni Martin, ahora bajo la sabia regencia de Ana tras las satrapías del Toni) y el incomparable mini local de Jesús ( el ya sobradamente conocido en estas páginas Radio City)
Uno de los temas de discusión que surgen siempre en las acaloradas sobremesas, es la de si puede haber una tienda buena que tenga discos malos. Incluso muy malos.
MATERIAL Y MÉTODOS.
Para comprobar (o rechazar) la hipótesis nula, se seleccionó Radio City, lugar al que la indolencia fullera de los últimos años de parte de los investigadores descoloca sobremanera ( mayormente porque no conocen a prácticamente ningún grupo, salvo las inevitables reliquias de la Creedence).
Dos de los investigadores eligieron al azar un disco, con el objetivo de comprobar si se incluía en la categoría de a)discazo, b)melocotonazoapaddrinadodelasemana c) regalable en la primera ocasión d) matraca e) gran truño. Dada la importante colección de discos de la tienda por simple ley de probabilidades la opción de que cayera en la categoría de “matraca” o “gran truño” no eran despreciables, si hubiera una alta proporción de este tipo de productos.
LIMITACIONES
Para ser fiel a la verdad la elección de la muestra no fue completamente ciega, sino que se empleó uno de los criterios que siempre han guiado la elección de discos, es decir la portada, arriesgado criterio que siempre esconde desagradables sorpresas: como despreciar Blood on the tracks durante años por lo fea que es la careta de Dylan ( para mi desesperación durante años) o comprar sin pensar el penúltimo de la Krall y arrepentirse nada más poner la aguja( como ha perdido esta mujer desde que se enredó con Costello). Llevada por su rijosa mirada uno de los investigadores empleó como criterio de búsqueda la existencia de horterismo en la portada ( ver foto), factor que ,como demuestra la evidencia, aumenta significativamente las posibilidades de elegir una matraca (En sentido estricto este criterio iba en contra de la hipótesis nula).
RESULTADOS.
El disco elegido fue Feelings de Jay Richford y Gary Stevan ( ver foto 1). Este es una vieja joya del electric jazz guarro funki, con trazas evidentes de los aromas italianos de Nino Nardini. El disco en realidad es un nuevo prensado de una vieja edición, completamente inencontrable, del mítico sello Carosello publicada en 1974 ( foto 2, aún más hortera). De la nueva versión solo se han editado 1000 copias,que sigue la senda de ediciones previas en Brasil, Portugal e Inglaterra que se agotaron siempre inmediatamente por sus miserables tiradas, siendo actualmente un objeto de deseo para connaiseurs de elixires musicales pretéritos.

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¿Y que es Feeelings? Un magazine lleno de pianos eléctricos, guitarrillas wah wah, flautas soñadoras y bajos contundentes, que exhalan un inconfundible aroma a pantalón de campana, pelánganos rizados y camisa de solapones.
¿Quién diablos son Richford y Stevan? Pues los heterónimos del incomparable Steffano Torossi quien decidió enmascararse detrás de los pseudónimos para no perder los royalties ( según dicen las malas lenguas). Torossi según confiesa él mismo, se rodeó de lo mejor que encontró en aquellos años en una Italia muy alejada de semejantes estilos. Asi un buen día Sandro Brugnolini, Giancarlo Gazzzini,Pucccio Roelens, además de él mismo, se reuniron para producir una joya del funky jazz más criminal.
CONCLUSION
Las buenas tiendas de discos no tienen todas las obras maestras, pero si son discazos o melocotonazos buena parte de lo que tienen, como se deduce de este estudio cuadriciego realizado en condiciones reales.
FINANCIACIÓN.
El presente trabajo ha sido financiado por Sir Josard de L’ Aubregnan y Fer Nandel

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2 respuestas a ¿Puede una buena tienda de discos tener discos malos? (Estudio cientifico cuadriciego)

  1. manyez dijo:

    Si la llega a descubrir algún director de cine español de los setenta, incluye el disco en la banda sonora… Algunas canciones se asocian automáticamente a una escena con Ozores y una gachí a su lado, hablando de filosofía mientras él le mira el escote descaradamente.

    Psicodelia y mucha improvisación, aunque gran disco no se que decirte. Prefiero indudablemente esto:

    Un abrazo

  2. Franky dijo:

    ¿satrapías del toni? Joder yo en los muchos años que fui cliente de TONI MARTIN jamás tuve un problema con él, todo lo contrario. El otro día estuve en la “nueva tienda”, y me dejó decepcionado. Está fría y desangelada, y carente de las muchas joyas que tenía la tienda antaño. Salí muy triste de la que antes era mi tienda de discos favorita. Espero que Ana no la cague y joda la tienda.

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