Manolo Tena,el verso equivocado

 

tena

Aunque solo sea por el inexorable paso del tiempo van apagándose las luces de todos aquellos que un día decidieron jugar con fuego a cualquier precio. Hoy Manolo Tena abre la puerta por la que pasaron antes Antonio Flores, Enrique Urquijo, Carlos Berlanga, Pepe Risi o Antonio Vega. Como buen perdedor, sin un lamento ni una disculpa. Reconociendo de donde viene y aceptando con deportividad lo que le espera: “ Yo he estado peor que muerto”, decía hace unos meses.

Manolo Tena fue un maldito desde antes de empezar. Primero mezclando dos elixires que no siempre combinan: música y teatro. Después por elegir el arrabal y sus trovadores ( Coz, Leño, Cucharada) en vez del glamour de la movida ( Alaskas en sus diferentes metamorfosis). Más adelante, por no cambiar de trayectoria queriendo jugar a ser Police ( Alarma, que casi se llamó FBI), cuando aún el horno español aún no estaba para ese tipo de bollos.

Pero incluso a él le sonrió la fortuna. Tras Tan raro de 1988, se fue a Miami donde pasó un largo periodo de tiempo. Y allí rodeado de lo más exquisito de los músicos de estudio americanos ( Abraham Laboriel Jr, Michael Landau, Arturo Sandoval,…), grabó el disco que cambió su suerte, de cuyas rentas ( musicales, que no monetarias) vivió buena parte del resto de su vida. Pero aún así, contaba que mientras estaba realizando las mezclas del disco, allá en Florida, un huracán amenazó con llevarse por delante todo lo que encontraba a su paso, incluido el estudio de grabación en que se había registrado Sangre Española. “No puedo tener tanta mala suerte” se dijo. Y no la tuvo. Pasó la tormenta, se publicó el disco , y fue uno de los mayores éxitos de aquella España del 92 llena de fastos. Siguió confiando en la buena racha, y volvió a producir en el Miami donde se había ya mudado Las mentiras del viento, el que él consideraba su mejor disco ( sobre todo por las letras) y la crítica masacró con escasa compasión. Al fin y al cabo había dejado de ser maldito al menos por una temporada y no merecía mejor trato.

Empezaron a espaciarse los discos de la misma forma que se multiplicaban sus problemas con las discográficas. Llegó a editar sus trabajos en formato virtual, incluso a renunciar a volver a publicar nada cuando tocó fondo y toda su vida quedó embargada. Nunca rehuyó ni maquilló la verdad: “”Para mí la adicción es una enfermedad y yo tengo una enfermedad, soy un adicto. Pero en esta sociedad no se reconoce como una enfermedad, se conoce la diabetes, el cáncer… Pues es lo mismo. La adicción es una enfermedad obsesiva, compulsiva, que te lleva a meterte aunque sepas que te estás matando

El año pasado pareció de nuevo que le sonreía la suerte: un buen samaritano le ayudó a sacar un nuevo disco, en que aparecían destellos de lo que fue . Su título vino a demostrar que no dejaba de ser eso, simples Casualidades.

Manolo Tena fue un magnífico compositor. Y sobre todo un tipo que escondía mucho más de lo que mostraba. Pocos han tenido tanta veneración por la poesía entre los músicos de este país. Aquel Mentiras del viento en que ni siquiera se molestó en referir quienes eran sus músicos de estudio, presentaba cada canción con un verso: de Herman Hesse a Leonard Cohen, de Lorca a Neruda , pasando por Machado, Vázquez Montalbán ,o Bob Dylan, sin olvidar sus siempre queridos Who, Police o Peter Gabriel.

Solo alguien así podría escribir una letra que sigue dejándote el alma aterida

El reloj de la suerte marca la profecía,
deseo, angustia, sangre y desamor.
Mi vida llena y mi alma vacía.
Yo soy el público y el único actor.

Grito los nombres pero nadie responde,
perdí el camino de vuelta al hogar,
sé que estoy yendo pero no sé hacia dónde,
busco el principio y sólo encuentro el final.

Termina el sueño, suena el disparo,
soy el delirio, soy la confusión,
soy sólo un verso que está equivocado
mientras la muerte deja caer el telón.

Las olas rompen el castillo de arena,
la ceremonia de la desolación,
soy un extraño en el paraiso,
soy el juguete de la desilusión.
Estoy ardiendo y tengo frío.
Frío…

 

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2 respuestas a Manolo Tena,el verso equivocado

  1. Sir Josard de L´Aubregnang dijo:

    “Hala que nos vamos, con LAS MENTIRAS DEL VIENTO que también mola”

    “Hay un baile de máscaras
    En el palacio de invierno
    La princesa de luto
    Se despierta del sueño
    Que en estatua de sal acabo convirtiendo
    Triste y solitaria en el jardín del deseo
    Hoy tan sólo confía en las mentiras del viento
    Las mentiras del viento
    Las mentiras del viento”

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