Es demasiado tarde para llorar en la lluvia

“Well it’s too late for sorrow, for sorrow, well it’s too late
And it’s too late for tomorrow, for tomorrow just can’t wait
Well it’s too late for crying in the rain
Well it’s too late to start all over again, can’t complain
But it’s not too late for Wednesday in your garden and whoops
I beg your pardon, please don’t hesitate”
Too late. Van Morrison.2016

¿Es Van Morrison una forma de otoño? Quizá en un principio no lo fuera, aquellos años de rabia y contradicción entre Them y sus primeros discos en solitario, donde servía tanto para una primavera tumultuosa como para un verano sin control. Pero ya desde hace más de una década, con una perseverancia encomiable, raro es el otoño que no se manifieste con un disco de este tipo huraño , una señal cada vez más necesaria del paso de las estaciones, ahora que el otoño ha dejado de ser frío y lluvioso.
Pero es escuchar su último regalo llamado Keep it singing y desear llegar pronto a casa, preparar un té, o un chupito de buen whiskey , y tumbarte a disfrutar con los cinco sentidos lo que el dios ha decidido regalar a los mortales ( alguna de las canciones de este disco quedaron traspapeladas durante años, quizá entre facturas de luz y cartas, nunca respondidas, de admiradores.
Aparecerán los lerdos habituales a quejarse de que el disco no está a la altura de Moondance o Astral weeks, de que se ha acostumbrado a ese cómodo registro de baladas a mitad de camino entre el soul y el rhytm’n blues. Vendrá Metacritic o Pitchfork o Rolling Stone a ponerle algún ridículo 6 mientras colocan el 9 a algún rapero ridículo pero molón, ejemplo de lo q es ser muy” modelno”.
He leído también a críticos de relumbrón decir que tras las bandas con Georgie Fame o Pee wee Ellis se ha rodeado para éste de músicos anónimos, desconocidos, ignorando que al margen de contar con una señora que es todo un coro de gospel , Dana Masters ( si no lo creen escúchenla por favor aquí en los coros del clásico whenever gods shine his lights), o el teclista Paul Moran, el nuevo disco supone la vuelta nada menos que de John Platania, estrecho colaborador de Morrison precisamente en Moondance, o el considerado por algunos mejor disco en vivo de la historia ( It’s too late to stop me know)
Lo cierto es que este tipo sigue teniendo la dignidad de competir consigo mismo, sabiendo que la gracia no aparece cada año, pero que todo lo que hace desde hace 50 años, roza la categoría de sublime, incluido por supuesto este último.
Desde la portada de colores otoñales, todo en keep Me singing refleja el lento declive de una vida que se dirige, majestuosamente, hacia el crudo invierno: permanentes referencias al paso del tiempo, lamentaciones por el amor que pudo ser y no fue, por el que sigue rondando y remoloneando sin ser correspondido ( Too late), comprobando el frío que hace siempre fuera ( out in the cold again).
Cuando no recurre a poner en valor el lugar al que pertenece , y que insiste en dejar claro, que no es el mundo digital de descargas y spotifyes, sino en del viejo sonido analógico sin trampa ni cartón:
“Going down to the corner, when the homeboys welcome me back, no feeling of isolation here, well I guess I mus ton the right track”
(keep me singing)
Van the man deja hueco para jugar con los viejos recuerdos de su particular avalon, su tierra perdida ( Caledonia swing), o para bordar el blues ( Going down to Bangor, the pen is mighter than the sword), sin dejar pasar la ocasión de agradecer al ángeld e la guardia la protección de situaciones en las que pudo estar al borde del abismo ( Holy Guardian Angel).
Pero acaba v regresando siempre a su particular Memory Lane , donde noviembre vuelve a aparecer a la vuelta de la esquina como cada año:
It’s Autumn here, going on November
I view the leaves in all their splendour
Is it déjà vu, I just can’t remember
I stop a while and take in the scene

I stop a while and ask a stranger
Is this the place that was once called Memory Lane
I don’t know where I am or what I’m after
I’m stuck here again back on Memory Lane

Now the leaves are falling and it’s coming on to Winter
Nights keep getting shorter and shorter every day
One sign up ahead says ‘DANGER’
Another one says ‘STOP’
One says ‘YIELD THIS WAY’
13 canciones. Que bastan para ocupar casi completamente el concierto que dio para la BBC a finales del último septiembre. Sin tocar apenas sus clásicos. No le hace falta. Sabe que lo que está escribiendo serán clásicos dentro de una década.
No hay más que escuchar la primera canción del disco ( “put another coin in the wishing well, tell everybody got to go to hell”), o la sublime “Every time I see a river”:
Every time I see a river
Every time I heard a train
Every time I hear a sad song
It reminds me of what we had then
Every time I see a river
Feels like I’m back in love again
Como él mismo escribe en Memory Lane , “aquí estoy con más preguntas que respuestas, sentado en la lluvia torrencial”
Y así me quedo yo siempre ante este pavo: con muchas más preguntas que respuestas sobre el milagro que supone seguir escuchando a este tipo insufrible, pero imprescindible para seguir vivo.

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