El puente de Sonny

rollins_bridge

Cuentan Joaquim Ernst Berendt en su maravillosa historia del jazz que en los años en que Lester Young regresó de su traumática experiencia en el Ejército, acabó hastiado de comprobar que todos los saxofonistas del país tocaban como él, hasta el punto que uno de ellos, a quien le puso el sobrenombre de Lady Q ( a la manera del Lady Day con que se dirigía a Billie Holiday) incluso tocaba mejor que Prez…a la manera de Prez. Aquel ilustre copión respondía al nombre de Paul Quinichette.

Todos le imitaban, menos un tipo con dimensiones de deportistas, que representaba una nueva forma de empuñar el saxo tenor. Se llamaba Sonny Rollins, un chaval del Bronx que empezó a tocar el saxo para emular a Louis Jourdan, y que había bebido más de la fuente de Coleman Hawkins que del caño  de Lester Young (los dos titanes entre los que se repartía el cotarro); muy pronto, con poco más de veinte años y bajo la gigantesca influencia de Charlie Parker, empezó a volar solo. Si juntamos estos tres gigantes (Young, Hawkins, Rollins) a John Coltrane tendremos completo el póker de ases de la historia del saxo tenor.

El número de discos que grabó en la década de los 50 fue descomunal (21 en solo cinco años), en especial sabiendo que, para seguir la costumbre de la época, acabo flirteando con esa dama tan peligrosa llamada heroína. La influencia perniciosa que al respecto tenía la adicción de  Parker en aquellas nuevas generaciones de músicos era evidente, pero como comentaba el propio Rollins su vida cambió el día que vio la desilusión en el rostro de Bird cuando descubrió que le había estado engañando: Parker detestaba crear una escuela de músicos zombies, incapaces de poder tocar si no era bajo los efectos de algún tóxico.Rollins salío del agujero, y con la ayuda de diferentes estímulos espirituales ( el yoga, el zen) acabó siendo el tipo impecable que hemos venido disfrutando durante más de cinco décadas.

Y un buen día y siendo una referencia absoluta para todos los que recorrían el complejo aprendizaje del saxofón desapareció con solo 28 años.…Parecía que se lo había tragado la tierra.Estuvo fuera del circuito un par de años y volvió con aún mayor frescura, potencia y creatividad, a la manera de aquel Robert Johnson en el famoso cruce de Clarcksdale, donde vendió el alma al diablo por el módico precio de aprender a tocar la guitarra.

En aquellos años de desaparición, Ralph Berton, uno de los dos únicos críticos que Miles Davis respetaba (el otro era el mítico Leonard Feather el padre de Lorraine Feather de quien ya hablaremos), escuchó una noche un sonido especial flotando bajo el puente de Williamsburg , que une el Lower East de Manhattan con Brooklyn. No solo llenaba el vacío de la noche, sino que su forma de tocar estaba al alcance sólo de un genio. Escondido aprovechó para disfrutar de aquel concierto exclusivo, en el que Rollins respondía con su tenor al ruido de la bocina de los barcos.

Años después contaría que encontró en el puente la soledad, la resonancia, y la libertad necesarias para poder tocar a pleno pulmón, lo que no podía hacer en el pequeño apartamento que compartía con su mujer Lucille, a solo unas manzanas del puente, y muy cerca del departamento de su colega, Frankie Dunlop, cuya mujer estaba por entonces embarazada. Al no tener músicos con los que dialogar acabó conversando con el ruido del tren que por allá pasaba. Como homenaje a aquellas largas jornadas bajo el puente, puliendo y perfeccionando su propio estilo, Rollins publicó The Bridge, en que recogía algo del aroma que dejó su saxo en aquel curioso lugar.

Desde hace unos meses un ciudadano neoyorquino que responde al nombre de Jeff Caltabiano anda movilizando al personal para dar el nombre de Sonny Rollins al viejo puente de Williamsburg. No se sabe muy bien que opina el viejo Sonny de todo ello, a sus casi noventa años.

En cualquier caso , y como bien dicen unos buenos amigos míos que me pasaron el artículo de New Yorker, para mi el puente de Williamsburg ya será para siempre el puente de Sonny

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2 respuestas a El puente de Sonny

  1. jazzzz61 dijo:

    Hay musica (hay arte) que permance fresca, como una lechuga recien cortada, sin importar que hayan pasado 50 años o más por ella. El lector lo tiene muy facil…ponga un disco de Sonny grabado para Prestige o para Impulse! y luego ponga otro de ese bonito movimiento que fue la fusion en el jazz de los 80 – 90 (grp y otros sellos afines). Estoy por apostar que del primero disfrutara todos sus cortes y del segundo tendrá dificil pasar del segundo sin haber dado a esa bonita tecla >>
    Saludos maños

  2. Sir Josard de L´Aubregnan dijo:

    ¡Grande “Newk”! Si este Señor que ha atravesado el Jazz del siglo XX, pasando de bopper a maestro del Hard-bop, ya ha conseguido la Medalla Nacional de las Artes de Estados Unidos, bien puede lograr que cambien el nombre al puente en el que tanto tiempo dejó.
    Nota.- Atrevida y valiente la afirmación acerca del póker (Getz / Gordon / Parker / el otro Sonny / Cannonball)

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