Melissa

Gregg-Allman-4Hay una canción que flota a lo largo ya de más de cuatro décadas, ambientando la melancolía que se esconde siempre detrás de cualquier amor que se llevó la erosión,el tiempo o el olvido. Llamémosla Melissa, pero puede ser cualquier otro nombre por el que cada uno quiera sustituirla.

Lo que nadie podrá reemplazar son los acordes con que la dio forma el más pequeño de una pareja de hermanos nacidos en Nashville que armaron con sus manos y talento un monumento al blues blanco, aderezado por todas las especias que la música crecida en América pudo producir. Eran Duane y Gregg Allman, y al mayor se lo llevaron las Parcas de gira cuando apenas tenía 25 años, pero tiempo suficiente para haberse convertido en catedrático del slide y compinche de Clapton y compañía en Derek and The Dominos. Greg siguió firme, sobrellevando la marcha del hermano y manteniendo con suma dignidad  la imagen de The Allman Brothers Band, mucho más que una banda de rock sureño. Al final con 69 años siguió el camino de Duane el sábado pasado.

Aquella Melissa vivía en el tercer piso de la Cara A de un disco que te incitaba a comer un melocotón, un disco doble  de los de aquella época, con caras enteras ocupadas por una sola canción , publicado por la Capricorn en el año de gracia de 1972.Acababan de publicar una barbaridad llamada At Filmore East, un disco en vivo, y aún andaban por ahí Duane antes de subirse a la moto.. Melissa era su canción favorita, una composición de Gregg bastante anterior a formar el grupo.

Cuentan que le costó lo suyo, tras más de trescientos intentos de componer una canción suficientemente buena. Inicialmente se llamaba Delilah (como la de Tom Jones).

Pero una noche de hace 50 años, Gregg se acercó a uno de los dos 24 horas que estaban abiertos en Pensacola en busca de café y leche. Era tarde y solo andaban por allí los dos empleados de la tienda , Gregg Allman y una viejecita con la que parecía su nieta; una personita de la edad que “han aprendido para que sirven los pies” y que no paraba de correr por la tienda. Harta de tanto zascandileo la abuela le dijo: ¡Para ya Melissa¡ Gregg Allman al salir por el pasillo con la abuela le dio un beso y las gracias. Probablemente la abuela al llegar a casa, diría “me he encontrado con un loco en el jodido colmado” ,según cuenta el propio Allman.

Quizá nunca llegara a saber lo que su nieta inspiró .

“Crossroads, seem to come and go, yeah.
The gypsy flies from coast to coast,
Knowing many, loving none,
Bearing sorrow, having fun.
But, back home he’ll always run,
To sweet Melissa.
Mmmm-hmmm.
Freight train, each car looks the same, all the same.
And no one knows the gypsy’s name,
And no one hears his lonely sighs,
There are no blankets where he lies.
Lord, in his deepest dreams the gypsy flies,
With sweet Melissa.
Mmmm-hmmm.
Again, the mornin’s come.
Again, he’s on the run.
A sunbeam’s shinin through his hair.
Fear not to have a care.
Well, pick up your gear and gypsy roll on.
Roll on.”
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Americana, blues y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s