El orden del tiempo de Valerie June

valerie june

 

Is there a light?
You have inside you
Can’t touch
A looking glass
Can only show you
So much
Follow the signs
Slowly but steady
Don’t rush
The day will come
When you are ready
Just trust
Dancing on the astral plane
Holy water, cleansing rain
Floating through the stratosphere
Blind, but yet you see so clear
Astral Plane. Valerie June.2017
La chica con mil y una serpientes en la cabeza ha vuelto para darnos una lección sobre el tiempo: no se ha metido a meteoróloga, sino que ha dirigido su talento a reflexionar sobre el paso del tiempo y convertirlo en música: 12 hermosos tesoros resumidos en cuatro palabras, The order of time.
Pushing against a Stone fue de largo uno de los mejores discos de 2013: tras aquel retrato lateral de delicada belleza, June desplegaba su colorido abanico de influencias y estilos, y que acababa convirtiéndose en una forma única y difícilmente confundible de hacer música: sí, sus raíces están sin duda en la música más negra, la que creció en las pequeñas iglesias de Tennessee a donde acudía con su padre, la que escuchó en los viejos discos de Bobby Womack, la que aprendió bajo los ecos del pedal Steel y el banjo en las fiestas campestres de su estado, cuna del country. Pero con todos esos ingredientes preparó en su mortero una extraña amalgama que los integra, transforma y reconvierte en algo irrepetible. Un nuevo estilo, simplemente un disco de Valerie June .
Desde el principio, con esa voz que se arrastra y musita por una carretera solitaria, con apenas acompañamiento de un par de guitarras y una percusión lastimera ( Long lonely road), hasta su personal versión  en Get Soul de lo que es el soul a estas alturas de la película ( ¡soul con violines¡), The order of time es una sucesión de estados de ánimo, tan melancólicos y hermosos como The Front Door (“Bound, farewell, I’m bound To leave you waiting by the front door”), en pleno trance de agitación (Shakedown), o la muestra más etérea de viaje astral desde el incomparable Astral Weeks de Van Morrison: se llama Astral Plane, y a uno le dan ganas de quedarse ahí a vivir, mecido por ese arrullo que va creciendo suavemente hasta dejarte sólo, volando, colgado en medio de la estratosfera.
Hay algo que lo domina todo, como lo dominaba ya en sus tres discos anteriores: esa voz nasal, única e inolvidable, capaz de irritarte y levantarte, calmarte y confortarte, que susurra y grita con la misma elegancia. Detrás apenas unas guitarras, el aroma a campo del pedal steel y los coros de iglesia por los que pasa desde su familia a su amiga Norah Jones. Envolviendo los personales lamentos de una cantante excepcional. Que te recuerda cómo “el recuerdo del amor que una vez tuviste se desvanece en el tiempo”
You can leave knowing
You did all you could
You could have said ten thousand words
Done all the things that you should

But time’s hands turn
To point straight your way
A memory faded to dust
Of a love you once made

Uno de los mejores discos del año. Y de la década.

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