Lo mejor de 2016: Mandy love, de McCombs

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Mangy love es el octavo disco de Cass McComb tras colocarse el propio listón bastante alto con el anterior Big wheels and other. Pero como si se tratara de un saltador de salto de altura que cambia su estilo para conseguir nuevas metas, consigue superar el listón sin dificultades.
Ya el inicio ,con el delicadamente machacón y adictivo Bum bum bum, va aventurando por donde van a ir los tiros, con abundantes referencias sociales y políticas:
They say, “Buy when there’s blood in the streets
Even if the blood is your own”
So they employed men far away
To turn against their home
Centuries in the distant mist
But it’s not a dream
No, it ain’t no dream, it’s all too real
How long until
This river of blood congeals?
Bum bum bum

Brutal, en fondo y forma, música y letra, una de las canciones del año.
Ritmo que sigue envolviéndote en la cara opuesta de la moneda , Laughter is the best medicine, que comienza como si hubiera contratado a la sección de vientos de Van Morrison y con la que cierra la primera cara de este album doble.
La segunda cara discurre por los medios tiempos y raras baladas que domina tan bien: opposite house, los aires psicodélicos de Medusa’s outhouse y Low flying bird, que dan paso en la cara 3 a un inicio de lejanos aromas a Lou Reed, que acaba convirtiéndose en una letanía en forma de soliloquio reconvertido en falsete en la magnífica Cry, una reflexión sobre la magnitud de nuestro desconcierto, apoyado en unas guitarras primorosas:
Digging for carrots in the moonlight like an immigrant
Tearing through plastic bags like an addict
You tell me one thing and do the other- that’s weird!
Are you still listening?
I can’t do nothing for you, can’t you see I have no feet?
We’re like two peas in a pod- Netflix and die
Go on and cry
Go on and cry]
You’re lost for the search for Agartha
You’re lost up your own ass
Lost in the oil rainbow’s blue purple shine
Lost in bad poetry
Lost in logic
Lost in a racist bourgeois town
They say the remedy for heartache
Is to drink actual gypsy tears
Is always adds up to the price of salt, why?
Run sister run y su cansino traqueteo medio recitado que se mantiene en In a chinese alley dan paso a la cuarta cara del disco naranja , en la que It , con sus impostados coros , recuerda a algún extraño tema de Roger Waters, en que vuelve a aparecer su mala baba:
It is not wealth
to have more than others
it is not peace
when others are in pain
grita en It, donde acaba con dos versos que son todo un resumen vital
All its life, wandering
all of mine, wondering

Y así seguimos, unos vagabundeando, otro preguntándonos

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Lo mejor de 2016: Blues y Baladas, de Mehldau

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Que Brad Mehldau es uno de los mejores pianistas actuales poca gente lo discute; a pesar de no haber llegado aún a los 50, ha ido construyendo un puente entre dos mundos: a un lado la más exigente capacidad técnica y artística de acuerdo a los cánones tradicionales del jazz; del otro el mundo en el que nació , la atmósfera en la que creció y maduró cualquier persona de menos de 50 años interesada por la música: el rock, la música negra y sus múltiples derivadas. En esos puentes que él construye distorsiona como nadie las melodías que nos identifican las canciones para convertirlas en algo nuevo, ya sea un tema de Cole Porter o de Nirvana.

Este año no tenía suficiente con hacer un gran disco, a la altura de lo que nos tiene acostumbrados, sino que en aras de su desmedida ambición se ha permitido el lujo de regalarnos dos.

El primero es una colaboración a cuatro manos con otro talento de su mismo generación, el saxofonista Joshua Redman, con el que además ha estado girando por ahí como una peonza. Los dos construyeron Nearness, una muestra de virtuosismo que comienza con una impresionante versión nada menos que del Ornitology de Parker.

Pero por si hiciera falta demostrar que aún podía dar otra vuelta de tuerca, se le ocurrió reunirse de nuevo con sus compañeros Jeff Ballard y larry Grenadier para producir este disco de baladas y blues, en el que blues propiamente dichos hay pocos, pero en el que el espíritu del blues se derrama por los costados.

Como es constante en todo el disco , Since I fell for you el estándar de Buddy Johnson es tomado con cuidado por el trío de Mehldau para ir estirando sus compases como si fuera una goma elástica, donde cada vuelta es siempre diferente y envolvente;, y al cabo del rato acabas por perderte en sus malabarismos sin saber exactamente donde estás ni a donde te diriges ( o mejor, te dirigen).

Si sus versiones de clásicos como These Foolish thing de Maschwitz y Stratchey , Cheryl de Bird o I concentrate on you de Cole Porter son sencillamente grandiosas, es el final del disco,con dos clásicos “beatleianos”, primero el I love her y después el My Valentine de McCartney, donde uno comprueba hasta donde puede llegar Mehldau cuando quiere jugar con una canción.

Y contigo también: I love her puede quedarse horas flotando por tu cerebro.

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Lo mejor de 2016: Lovers, de Cline

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Lástima no poder escuchar este acertijo sin conocer la respuesta hasta el final; pinchar este disco sin mediar palabra, en una sesión de eruditos conocedores de lo mejor de la música americana de las últimas décadas y tras media hora de audición retarles a identificar al autor de este trabajo. Una cata a ciegas: algunos lo rechazarían por demasiado suave y delicado, otro por estar pasado de moda, los demás puristas por ser demasiado “extraño”.

Y sin embargo lo que se esconde en este precioso trabajo de estándares del canciones americanas, realizado con un cuidado exquisito, es el primer trabajo para Blue Note de uno de los guitarristas más virtuosos, pero también más transgresores del panorama musical, Lovers es un disco que que Nils Cline llevaba décadas deseando hacer , ese tipo que con su imponente altura y sin mediar palabra alguna, suele incendiar los conciertos de Wilco cuando llega el momento de adentrarse en los enmarañados caminos de la distorsión.

Lovers es un disco para homónimos de paladar delicado, en el que Cline toma de punto de partida algunos de sus clásicos favoritos del estilo de Jerome Kern , Hammersmith o Rogers, para ir ampliando el abanico a clásicos del cine como Mancini , guitarristas como Jim Hall o Gabor Zsabo , maestros de ceremonias como Quincy Jones o sobre todo Gil Evans experimentalistas como Arto Lindsay o incluso un grupo como Sonic Youth ( una versión completamente diferente de Snare, Girl).

El grupo de Cline representa un mundo completamente diferente al de Wilco, con el arreglista Michael Lenhart al frente, acompañado por Erik Friedlander al viloncello, Yuka Honda al piano, y Zeena Parkins al harpa, vanguardia de una orquesta de cámara de más de 20 músicos. Pero comparte a la vez la capacidad de generar un mundo propio a partir de melodías que mutan a algo completamente diferente al pasar por sus manos.

Por ejemplo, el asombroso homenaje a Hall en Secret Love que comienza con un extraño ruido que no se sabe muy bien si es tu vecino de al lado dándole al serrucho en una mañana de domingo, o los del piso de arriba en plena actividad gimnástica sobre una cama que gruñe y se lamenta, para dar paso a una majestuosa lección de conversación entre instrumentos.

Según el propio Cline lo que pretendía es crear atmósferas sobre el amor y los amantes, respecto al deseo, la pasión, el sexo, la intimidad y como se relacionan con las canciones. Lo que ha conseguido es un estado de ánimo, en cuya urdimbre se encuentran películas antiguas de misterio y melancolía (it only has to happen once) , , los ruidos cotidianos que viene de la calle mientras dormitas en la cama, el trance del estado amoroso ( the search for cat), o la tristeza del final ( la deliciosa The bond con la que cierra el disco).

Uno no puede entender que un tipo capaz de dar cerca de 100 conciertos en un año de la exigencia que supone ser el solista a la guitarra de Wilco, tenga ún tiempo, constancia y talento como para sacarse de la manga un disco doble de estas dimensiones. Cada tema es un recorrido por la música de este último siglo, de esos compendios que deberían enviarse al espacio para dar cuenta de lo que es capaz de hacer el ser humano cuando está de gracia ( y si no lo creen escuchen Why was I born? De Kern y Hammerstein, y que fue bordada por Lady Day)

Que injusta es la vida repartiendo el genio. Y a la vez que generosa cuando nos deja disfrutar del talento ajeno.

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Lo mejor de 2016: Case, Lang & Veirs,la chispa que zumba como un bus urbano

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Un buen día de hace ya tres años KD Lang envió un correo electrónico a Neko Case y a Laura Veirs, . Les proponía hacer algo juntas: tardaron 30 minutos en responder. En junio lanzaron el disco seguida de una intensa gira por diferentes ciudades americanas.

El supergrupo del año no es, por fin, un grupo de deteriorados megaestrellas del rock, exiliados de sus propios fantasmas, sino esta colaboración de tres artistas que acumulan 30 trabajos impecables a lo largo de varias décadas de dedicación musical.

La canadiense Kd Lang, la más veterana de las tres, había jugado con la idea incluso de retirarse, pero antes quería probar con la idea de participar en un grupo. Como ocurrió en los 70 con Crosby, Stills, Nash & Young , CLV habían desarrollado brillantes carreras en solitario antes de unirse. En algún caso además, como en el caso de Case, siendo líderes de otros grupos , como The New Pornographers .

Éste no es un disco apresurado, de esos que se publican con el único objetivo de hacer dinero;, sino el resultado de tres meses de trabajo, que han ido dando la misma patina al conjunto hasta hacerlo tan homogéneo como si solo una de ellas lo hubiera compuesto.

Cabría preguntarse qué necesidad tenían ninguna de las tres de interrumpir sus interesantes y productivas carreras para dedicar una parte importante de su tiempo a este trabajo; quizá no haya ninguna, más allá de ampliar sus respectivos horizontes de composición e indirectamente ampliar sus círculos de seguidores.

Es significativo su homenaje a Judee Sill, una de las más ricas y complejas cantautoras americanas, que coincidió en tiempo y lugar con otras que alcanzaron pronto el éxito y reconocimiento ( Joni Mitchel, Linda Ronstadt, Emmylou Harris), mientras que ella recorría su particular infierno antes de desaparecer en el recuerdo.

You never talked about your past
About the drugs and walking in the streets
They found you with a needle in your arm
Beloved books strewn around at your feet

La capacidad de Case de construir imágenes verbales mediante sus letras está más presente que nunca , como en Behind the armory (Flies in amber / Sand in soap / Air trapped in the glass,”), o en la delicadeza de Blue fires:

Why does the heart of the flame burn blue?
Why do January cherries bloom?

Why do blue fires burn in me
Yet not in you?

How can the prairie flocks keep their courses true
And navigate the stars as they do?

Case/Lang/Veirs es un tapiz de sensibilidades, una forma diferente , especial de construir una visión alternativa a lo que suelen ser los discos y proyectos de las clásicas superbandas. Ya desde su primer tema, Atomic Number:

I’m not the freckled maid
I’m not the fair-haired girl
I’m not a pail of milk for you to spoil

Why are the wholesome things
The ones we make obscene?

Latin words across my heart
Symbols of infinity
Elements so pure
Atomic number

I am the spark
Of this machine
Purring like the city bus

Case, lang and Veirs , la chispa que ronronea como un autobús urbano

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Lo mejor de 2016. Malla: El último hombre en la Tierra

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Unos arreglos de cuerda de los que hace décadas no se escuchaban en un disco español, sirven de entrada majestuosa a la Señal, la canción con la que comienza el disco de Coque Malla de 2016. Diez canciones más tarde una delicada nana cierra el disco dejando por el camino una de las colecciones de canciones más redondas de su carrera.

Más allá de la habitual calidad del grupo que le rodea, del apoyo de su hermano para crear esa atmósfera tan especial ( que acaban poseyendo las canciones, como ocurre en la fanfarria espectacular de El último hombre en la tierra), de la producción del omnipresente Nortes, hay algo que convierte a este disco en memorable: simplemente emociona.

El tipo del sombrero negro se sacó de su bombín un conejo lleno de sabiduría, como si hubiese estado años recluido estudiando a los grandes maestros, no con la intención de construir una copia, sino de impregnar su forma peculiar de hacer canciones, de la forma en que el brandy impregna la carne del pavo cuando está bien hecho.

Hay que saber mucho para construir una canción como Cachorro de león, con esos vientos sobre el órgano que tanto recuerda a algunos de los clásicos del soul ( incluido Van the Man) , y esa letanía mortecina que desemboca en un soliloquio tan preciso.

O la maravillosa Me dejó marchar una de las canciones de amor más desesperanzadas que recuerdo, de las que obligan a escuchar una y otra vez hasta que se gaste el surco.

“…entonces quise escapar, despegarme de su cuerpo azul

Me dejó sin corazón, me dejó sin esperanza, me dejó sin esperanza…hace mucho tiempo”

Para gente a la que no le asuste la tristeza

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Lo mejor de 2016. Heart Like a levee.

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“Oh, that Cincinnati moon, like a wheel in the sky, shows two roads, honey
Tell me which one leads to mine?”
His Golden Messenger
Hablábamos ayer de la intervención en el disco de Ben Watt de MC Taylor haciendo coros en Fever dream. Este hombre, nacido en Los Angeles, hijo de un tipo que tuvo también su propia banda en la juventud ( The Settlers), estuvo trabajando paralelamente dos estilos antagónicos: el hardcore punk con Ex Ignota y el Indie a través de The Court & Spark ( no accidentalmente, el mismo nombre que aquel maravilloso disco de Joni Mitchell de 1974).
Mudado a Durham , en Carolina del Norte , de aquel embrión surgió His Golden Messenger, con ya siete discos a cuestas. Este último Hear like a levee, aúna todas sus múltiples influencias en un cauce al que vierten aguas el rock, el folk, el country e incluso el soul.
MC Taylor lleva compartiendo parte de sus angustias vitales a lo largo de sus discos, desde las vivencias tras el nacimiento de su primer hijo (Bad debt de 2010) hasta las rumiaciones de un padre con dos hijos en Heart like a leeve; aquí Taylor aparece como un padre de familia atormentado por los continuos viajes a los que le obliga su trabajo , en el que la lucha entra la obligación y la devoción aparece reiteradamente: las sombras que genera la (aparentemente) confortable convivencia ( Biloxi) las ganas de salir zumbando y dejar todo atrás (Like a mirror loves a hammer), o la amargura que acaba escondiendo un himno tan aparentemente optimista como la preciosa Happy Day ( Sister by sister)
Acostumbrados como estamos a las grandes estrellas del rock’n roll y sus supuestas vidas llenas de sexo y drogas , gratifica ver desnudarse a un modesto artesano, describiendo el desgaste que acaba generando en su vida familiar la envidiada vida del artista musical.
Taylor se rodeó de algunos de miembros de grupos como Megafaun ( los hermanos Cook), Bon Iver ( el batería Matt McCaughan) y Mountain man, y en especial de la voz de Tift Merry en happy day.
Heart like a levee. Una pequeña joya.

Sweet May morning
Lying in bed with nothing to say
We’ll pretend all we wanna
Yeah, tomorrow I’ll be on my way
Sing me a river
Go easy on me, I’m not doing too well
Do you hate me, honey
As much as I hate myself?
Heart like a levee
I swing for the mountains in double-time
Is it too heavy, honey?
Did I carry my piece of the fire?
Standing in the wake with the sky still changing
What’s it going to take to keep you missing the rambling rake with a heart of obsidian?
Standing in the wake with the sky still changing
Sing me a river
I’m a peach tree jumper with rain in my shoes
If you let me, honey
I’ll set the world on fire for you
Sing me a summer
Oh, that Cincinnati moon – like a wheel in the sky – shows two roads, honey
Tell me which one leads to mine?
Sing, little sister
Be patient with me when I don’t have a rhyme
Will you grieve me, honey?
Did I give you a reason to try?
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Lo mejor de 2016 (IV): Fever Dream.Ben Watt en estado de gracia

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“Green and amber, violet and blue/ My future and my past converge in you”

Between two fires. Ben Watt

Hedra fue una sorpresa deslumbrante, uno de los mejores discos del 2014 sin lugar a dudas, que permitió redescubrir el talento como compositor de un tipo que había demostrado ser un novelista interesante ( The patient), un experto en música electrónica y la parte oscura de Everything but the girl. Ben Watt.
Al igual que Lucinda que engarza dos discos brillantes casi sin respiro, Watt hace lo mismo con Fever Dream, en el que oscurece algo más el sonido gracias a las guitarras de Bernard Butler, pero mantiene la delicadeza en sus textos, y el manejo cada vez más sabio de su voz como medio de expresión de su poderosa sensibilidad.
Canciones sobre el paso del tiempo y la esperanza de poder aprovecharlo aún (“there’s still so much I want to do”, Winter’ Eve), la erosión de aquel en el amor (“ Sometimes love can last a Lifetime, other times it tires I can not blame you now it’s gone/ We were caught between two fires” ), su reflejo en los amigos (“A twelve-hour drunken heart-to-heart Is as good a place as anywhere to start Love is exactly how it is, it’s in the faces of my friends“), la tristeza que supone abandonar el lugar que creías te pertenecía ( Women’s Company) , las reflexiones sobre el cambio de la ciudad que fue tuya (Running with the frontrunners) o la infancia perdida (“It’s better to move on/Because the past is gone”, canta en Bricks and walls)

Dos caras distintas: en la primera la guitarra de Butler, el apoyo de MC Taylor ( de Hiss Golden Message) y la lejana influencia de David Gilmore están bien presentes; la segunda es un prodigio de orfebrería, con dos joyas del calibre de Never goes away (“Hope can fade/ But just when it seems lost/ It can be found again”) y sobre todo la maravillosa New year of Grace, un sigiloso himno lleno de sabiduría apoyado en la voz casi impercetible de Marissa Nadler.
“Years roll by, some fast and some go slow
Versions of us come and go
I see myself, I see a lived-in face
If one that’s in search of grace
A new year of grace
All this valley is my gaping heart
Thunder splits the sky apart
I think our love should live in this space
Precious momentary grace
A new year of grace
Oh, my love, it’s easy to forget
All of the love we have known
Oh, my love, now please do not forget
All of the years we have known
You tell me secrets that I never knew
And it pulls me close to you
Love hides itself in the weirdest place
Emerging with grace
A new year of grace”

Ben Watt. En estado de gracia

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