Lo mejor de 2017: Reediciones ( 2ª parte)

 

6.- Radiohead. OK Computer OKNOTOK 1997-2017

ok computer

 

Ok Computer, el tercer disco de Radiohead es ya un clásico que forma parte del joyero de la música contemporánea de cualquier estilo. Para conmemorarlos el grupo de Thom Yorke tiró la casa por la ventana con una edición de lujo de hermoso vinilo azul, en que junto a las canciones originales remasterizadas se incluyen algunas otras no previamente incluidas en disco, aunque hayan sido regularmente tocadas en sus conciertos. Basta escuchar Lift para entender ante qué nos encontramos.

7.- Prince. Purple rain

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Poco más de un año después de su muerte se reedita quizá una de sus obras maestras acompañada de rarezas varias y completamente remasterizada en la versión que él mismo supervisó en 2015: al escucharlo de nuevo se comprueba que todos los que vinieron detrás ( incluido el citado D’Angelo) no dejan de ser discípulos del maestro de alcoba envuelto en satén: “ escucha el sonido de tu alma, hermano” mientras cae la lluvia púrpura.

8.- REM: Automatic for the people

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Otro ejemplo de grupo y disco germinal del que brotaron mil y uno esquejes. Buena parte de la música y de los grupos que alcanzaron éxito, dinero y alabanzas en la década pasada nacieron aquí. Asombra que no metieran en aquel trabajo algunas de las canciones que se incluyen en esta versión para el derroche,  como por ejemplo Devil Rides backward. Además de la versión original incluye la interpretación de los temas en vivo, y una versión en demo de las mismas.

9.- The Smiths: The Queen is dead

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Otra obra maestra del pop británico  que sse reedita en una caja de fanfarria solo al alcance de millonarios ( cerca de 100 euros la broma). Pero siempre queda la alternativa cutre de irse al Spotify o desempolvar aquel disco original, cuando comenzaban a extinguirse los vinilos. Porque , ¿Cómo olvidar aquel cementerio donde entramos acompañados de Yeats y Keats para cantar aquello  de “So we go inside and we gravely read the stones, All those people, all those lives, Where are they now?”

10.- Van Morrison. It’s too late to stop it now II, III y IV

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No content con sacar dos discos de material Nuevo con un par de meses tan solo de diferencia el Irascible saca del bombín lo que ha dado en llamar los volúmenes II, III y IV de It’s to late to stop now y que no son otra cosa que grabaciones de aquella primera época ( observen como la voz no había adquirido ese toque añejo de los grandes reservas): el mítico Troubadour de Los Angeles (nido de la música de la costa oeste), el santa Monica y el rainbow son los escenarios de este despliegue de poderío de un tipo en el que caben siete vidas de soul, rock y música celta. Se acompañaba entonces de la Caledonia Soul Orchestra del fabuloso John Platania, y en el repertorio no faltan tampoco versiones de sus sagrados maestros como Sam Cooke o Ray Charles. Además de propina, un DVD. El cascarrabias anda espléndido.

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Lo mejor de 2017: Reediciones ( 1ª parte)

Si uno recuerda lo publicado en 2017 le vienen a la cabeza un puñado de estupendos discos. Pero su valoración palidece bastante si se comete el error de revisar las reediciones de viejos discos que se publicaron en el mismo periodo; sin duda en los años en que se publicaron aquellos discos que hoy se resucitan también se publicaron mediocridades; pero a la vez al ponerlos frente a frente, uno puede apreciar mejor la diferencia entre una obra maestra y un buen disco.
Una nota sobre reediciones: el valor de una de ellas no solo reside en la calidad de lo que incluía en ese viejo original; si fuera así estaríamos permanentemente recordando los discos del pasado. Para que una reedición sea valiosa debería aportar algo nuevo que enriquece aquella grabación original, ya sea su regrabación, su relectura o su complementación con otras aportaciones que permiten entenderlo.
En esta entrada van las cinco primeras reediciones que no se deberían ignorar. Son tan buenos que no es posible establecer un ranking. Así que por riguroso orden alfabético ahí van.
Problema: los precios de algunas reediciones son a menudo tan abusivos que solo quedan al alcance de millonarios.

1.Beatles. Sgt Pepper Lonely Heart Club Band

beatles
No hay mucho más que decir del disco que habitualmente suele ser señalado en muchas clasificaciones como el mejor de la historia de la música popular. Aunque ello sea mucho más que discutible no cabe duda de que es una obra maestra, posiblemente superado incluso por otros trabajos de la banda. La edición de cuatro discos aporta tomas alternativas, grabaciones en los estudios y algunas tomas inéditas, al margen de que permite disfrutar de una nueva versión realizada por el hijo de George Martin y que intenta reproducir en estéreo la atmósfera de las tomas en mono.
Resulta muy interesante comparar las dos; y de postre escuchar el divertimento de la versión íntegra del disco que realiza el británico Django Bates, en Saluting Sgt. Pepper.

2. Chris Bell. I am the cosmos

chris bell
El patito feo de Big Star compuso esta barbaridad de canciones a las que nadie hizo caso durante décadas, y que llevan como título genérico el del único single de Chris Bell que fue publicado en buena medida gracias a su compañero de grupo y a la vez rival, Alex Chilton: “Every night I tell myself I am the cosmos, I am the wind, but that don’t get you back again”.
Una maravilla de un tipo atormentado que se fue demasiado pronto.
3.- The Frank Cunimondo Trio introducing Lynn Marino.
Ya hablamos en su momento de esta maravilla que descubrimos gracias a Pepe de Marcapasos; un pianista olvidado y una mujer que entonces era poco más que una adolescente y cantaba como una diosa.

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4.- Thelonious Monk. Les Liaisons Dangereuses 1960

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Al maestro le encargaron en 1959 que compusiera la banda sonora de una película de Roger Vadim ( et Dieu crea la famme)que imaginamos basada en la obra de Choderlos de Laclos. La película era suficientemente lasciva ( algo normal conociendo la obra de Laclos y las tendencias de Vadim) como para escandalizar a la audiencia de la época. De la grabación de aquel lejano día en Nueva York, increíblemente solo seleccionaron para la banda sonora una de las tomas de Pannonica. Como a pesar de todo los duendes existen, llega ahora esas grabaciones íntegras del monstruo acompañado de Charlie Rouse, Sam Jones, Art Taylor y Barney Wilen.
Maravilloso.

5.- D’ Angelo. Brown Sugar

dangelo
El rey del soul de alcoba, ha decidido reeditar su obra maestra (con permiso de su Black Messiah) invitando a un buen puñado de secuaces, muchos de los cuales siguieron sus pasos: Dodge, AZ, Carl McIntosh,…
Una estupenda oportunidad de volver a escuchar uno de los mejores discos del soul de las últimas décadas.

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Los últimos de una estirpe heroica

joplin

Hey, do you like to dream of what could have been?”
Picture You. The Amazing.2015

Desde hace más años de los que tenemos recuerdo, cada navidad nos reunimos un día para recorrer las tiendas de discos de nuestra ciudad en busca de joyas desconocidas. Durante todo este tiempo la música pasó del vinilo al cd, del cd al mp3, para regresar de nuevo al vinilo: si hace una década era yo el que volvía a menudo con las manos vacías, despreciado por antiguo en mi tozudez por buscar viejos LPs, ahora son mis amigos (los que abandonaron su plato y guardan como reliquias sus viejos discos en el trastero junto a regalos de alguna tía loca), los que se ven relegados a curiosear en cuatro cajones, ante el renacimiento del viejo vinilo de sus cenizas, transmutado en objeto de deseo de vistosos colores.
Hasta en las tiendas mercenarias, los grandes almacenes como la FNAC donde el dependiente te pregunta ¿Van… qué? Cuando preguntas por el Versatile de Van Morrison, la sección de vinilos ha ido creciendo hasta competir con la sección de Cds, menguante conforme pasan los años.
Y Qué Viva Joplin heredó las deudas y miserias de una tienda que fue emblemática en Madrid, Tony Martin, donde compré mis primeros discos hace casi 40 años. Como recuerda su actual dueña en los años de gloria de finales de los 80 la gente esperaba en la puerta a que saliera alguien para poder entrar; poco más y hubieran tenido que contratar un matón para la puerta. Hoy la tienda, perfectamente insonorizada desde su apertura allá por 1976, está vacía. Pero contra viento y marea, pleitos varios, y una época que desprecia la vieja costumbre de comprar música ha vuelto a rellenar sus anaqueles de tesoros antiguos ( ¿Quién compra hoy en día discos de Ritchie Furay?) y las últimas novedades en 180 gramos de vinilo remasterizado. Hay esperanza.En sus paredes cuelgan fotos en riguroso blanco y negro de Jim Morrison, un Neil Young casi adolescente, y algo más mayor con sus tres compañeros de fechorías, Tom Petty, Miles Davis hablando con John Coltrane, Jackson Browne, JD Souther, Henley, Meisner, Leadon y Frey muertos en la puerta de un saloon, Aretha y Ray Charles, John Foggerty encantado de sí mismo, Dan Fogelberg y Tim Weisberg antes de hacerse gemelos de madres diferentes, los Stones a pesar de su medio milenio de edad si sumamos la edad de todos sus miembros, Billie Holiday y su mirada de tristeza infinita, y por supuesto la reina del local. la eterna Janis.
Dice su dueña que cualquiera de ellos es completamente reconocible cuando lo escuchas en un bar, un ascensor, la sala de espera de un dentista… Y en cambio la música que hoy se escucha a todas horas, en cualquier sitio, es una amalgama de difícil diferenciación, indistinguible, previsible, prescindible…
Cada año que pasa cuando salimos de Radio City apenas quinientos metros más al este de Que viva Joplin comprobamos que cada año son menos los discos que reconocemos, los grupos que nos suenan, salvo si ese año hay buena cosecha de reediciones de los viejos discos de hace 30 años. Una señal evidente de que nos hacemos viejos.
Pero escucho por los altavoces de la tienda de Jesús algo que me parece a la vez muy viejo y muy nuevo: donde se encuentra buena parte de lo que me gusta desde que tengo conciencia, y mucho de lo que intuyo me gustará en el futuro. Es Picture You el disco de 2015 de The Amazing, el grupo sueco que constituye a la vez uno de los heterónimos musicales de Christoffer Gunrup, la mitad de aquel dúo sueco que se llamó ¡Granada¡
Y al salir con el último tesoro arrebatado de las manos del propio Jesús no puedo por menos de agradecer a algún extraño dios la existencia de gente como Jesús, la infatigable de Joplin, Pepe y Lola de Marcapasos…gente que ama lo que vende, que enseña y alimenta, los últimos de una estirpe heroica. Los que nos han hecho mejores y más felices de lo que hubiéramos sido sin su sabiduría y su música.

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Lapido: inventando recuerdos

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“Lo dejó escrito al hacer testamento: las espinas son para el que cuida el rosal
todos los pétalos se los llevará el viento. Creedlo como si fuera verdad”
Creeedlo como si fuera verdad. Lapido.2017

Nadie puede decir que Lapido no lo hubiera avisado; el poeta de la desolación, lleva más de una década y media docena de discos alertando de que las reservas de esperanza están a punto de agotarse. Y pese a todo, no ceja en su particular denuncia, embutido en su oscura vestimenta y con su aire entre tímido y orgulloso.
Pocos discos más demoledores se han publicado en los últimos años,en letra y ambiente, que su último trabajo, el magnífico el Alma dormida (que imagino inspirada en aquel poema de Jorge Manrique,) no muy diferente en su tono que previas admoniciones como Formas de matar el tiempo, De sombras y sueños o Cartografía, uno de los discos de la década pasada.
Baste señalar las letras con las que comienza ¡Cuidado¡:
“Los letreros luminosos que hay en medio del desierto
Anuncian que el futuro abre puertas al amanecer
Creo que perdí las gafas para ver el lado bueno
El vaso medio lleno y el oasis donde quiera que esté”
El sábado último apareció en la Sala El Tren para presentar en sociedad el trabajo acompañado de su particular guardia pretoriana, Victor Sánchez en la otra guitarra, Raúl Bernal en los teclados y Popi González a la batería.
El repertorio de Lapido, cada vez más inabarcable, permite dos formas de degustación: una sosegada en el salón de tu casa, percibiendo la sutileza de letras y arreglos inevitablemente pesimistas, y otra especialmente adecuada para experimentar en garitos de sonido oscuro y contundente, el que transmite una banda de rock’n roll perfectamente engrasada. En ésta última es fácil dejarse llevar por su potencia y precisión sonora, ideal para cantar, gritar y bailar…en medio de una inmensa tristeza.
Es difícil decir cuál es más fiable, puesto que tanto una como otra nunca defrauda, dos formas de expresión distintas, una única forma de desencanto.
Por supuesto tuvieron una especial presencia las canciones del último disco, pero nuestro especial hombre de negro del panorama musical nunca olvida todos y cada uno de sus esfuerzos: así fueron entrelazándose, como en aquellos llaveros que se construían con cintas de plástico de colores cuando yo era pequeño, las nuevas adquisiciones del joyero ( La versión oficial, Como si fuera verdad), con los añejos destilados de la bodega ( La antesala del dolor, Luz de ciudades en llamas, El ángulo muerto).
Dos horas largas de poderoso despliegue, con dos momentos difíciles de olvidar: el demoledor cierre de Cuando el ángel decida volver ( “cuando el tren llegue al anochecer no habrá música de bienvenida, esfumada la esperanza y apagadas las colilla…”) y la versión personal de una de las canciones que forman ya parte de lo mejor de la historia de la música española: Algo me aleja de ti, aquel tema cuya letra su amigo Quique González olvidó cuando la interpretó en el mismo garito ante el propio Lapido hace ya unos cuantos años.
No es posible que cuando escuchas en directo a alguien que esconde en su arsenal tanta y tan variada munición, no se te clave una espina al comprobar que no interpretó ese tema para ti imprescindible. En este caso uno humildemente echó en falta la canción con la que cierra su último disco, En la escalera de incendios, un compendio de sabiduría sintetizada en seis renglones:
“Cajas en las que guardé el eco de tu voz y lluvias de enero
Cajas en las que dejé agonizar palabras que nunca escribí
Humo antiguo, retales de tiempo
Fragmentos de un resplandor
Falsifico el futuro después de inventar…recuerdos”

Siguen siendo imprescindibles los que llevan años alertando de la espantosa desnudez y decrepitud del Emperador.

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La muerte es real

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En las navidades de 2014 Geneviève Castrée intercambiaba correos sobre recetas, discos y las rutinas familiares con el productor Lars Gotrich; unas semanas antes habían salido a la calle los discos de Geneviève y de su marido Phil Elverum, cada uno por separado, y aún habían tenido tiempo para tener una hija, que durante unos cuantos meses no dejó dormir a nadie en aquella casa.
Cuatro meses después Geneviève era diagnosticada de un cáncer de páncreas en estadio 4; allí El sistema americano ya se sabe como es y las facturas según cuenta Gotrich comenzaron a acumularse en el escritorio de la familia, hasta el punto de que tuvieron que convertir en público lo privado y montar un crowdfunding con el que mantener los tratamientos.
No hizo falta, sin embargo, ampliar el círculo de donantes. En julio de 2016 Geneviève,reivindicativa cantante y admirada escritora de cómic, moría en su casa.
Pasaron dos meses: y un día Phil entró en la habitación en la que murió Geneviève y comenzó a tocar la guitarra de ella y a componer lo que necesitaba contar a todo el mundo: “ la muerte es real; hay alguien ahí y entonces ya no está; y no es por cantar sobre ello ni por hacer arte; cuando la muerte real entra en una casa, toda poesía es estúpida):
(Death is real
Someone’s there and then they’re not
And it’s not for singing about
It’s not for making into art
When real death enters the house, all poetry is dumb
When I walk into the room where you were
And look into the emptiness instead
All fails
My knees fail
My brain fails
Words fail
Crusted with tears, catatonic and raw
I go downstairs and outside and you still get mail
A week after you died a package with your name on it came
And inside was a gift for our daughter you had ordered in secret
And collapsed there on the front steps I wailed
A backpack for when she goes to school a couple years from now
You were thinking ahead to a future you must have known
Deep down would not include you
Though you clawed at the cliff you were sliding down
Being swallowed into a silence that’s bottomless and real
It’s dumb
And I don’t want to learn anything from this
I love you).

Conocí este disco a través de Angel Mena, ambos impresionados por una historia semejante. Podría temerse un disco lacrimógeno, incluso como señala el mismo Phil un intento ridículo de hacer arte. Pero Mount Eirie emplea su dolor para hablar de lo que ocurre tras la muerte, no en otra vida de probabilidad dudosa, sino cuando la muerte entra en una casa, en una pareja, en una familia, en un grupo de amigos, y alguien que estaba ahí todos los días,con sus estupideces y grandezas, ya no vuelve a aparecer. Y se comprueba día tras día su vacío, su recuerdo, el espacio que ocupa su ausencia. La imagen lapidaria de su cepillo de dientes en el vaso del baño.
El disco se sostiene en una voz inmensamente triste, una guitarra desnuda y algún tímido arpegio de piano. “Apenas música” denomina este estilo Elverum. Y eso es, apenas la música suficiente para no ser un poema o una letanía; donde aparecen como fantasmas los recuerdos que otros que le precedieron, haciendo apenas música para describir lo que sentían.
A lo largo de once canciones se va desgranando la pérdida a través de imágenes de la vida cotidiana: sacar la basura, el cepillo de dientes, nadar…sin olvidar la presencia de los cuervos en sus diferentes aspectos que le miran de forma persistente.
En esta impresionante canción, llamada Emptiness pt 2, Mount Eerie ( al alter ego de Elverum) escribe: “mola mucho hablar del vacío conceptual hasta que me vi dando vueltas por esos hospitales…”
La sencillez, la crudeza de Elverum nos colocan ante un escenario que buscamos consciente o inconscientemente ignorar: el hecho de que mañana, el mes que viene o dentro de un año a quien queremos tanto ya no esté. El disco de Mount Eerie no es un disco triste; es un disco lleno de la alegría de saber que aún no estamos ahí, en medio de la pérdida.

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Otoño

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“And it’s in my life and it’s all the time
It doesn’t go away when the church bells chime
In the evening time when I drink my wine
In the evening time when it’s on my mind
Melancholia, melancholia, melancholia”
Melancholia. Day like this. Van Morrison

El escritor Julian Hoffman, autor de The small heart of Things, escribia en Twitter: “Un bosque es esencialmente un campo de luz revestido de árboles. No son los árboles los que forman el bosque, sino la forma y disposición de los la luz residual, del cielo descendiendo entre los árboles”.
Leo la cita que me envía mi amigo David mientras recorro los colores que un otoño absurdamente seco deja en los bosques del norte de España. Y compruebo que es la luz la que construye el bosque, la que lo moldea y dibuja, explotando en dorado a mitad del día, difuminando en gris conforme avanza la sombra y se apura la tarde.
Luz que necesita del sonido  para construir el bosque, el simple sonido de las hojas arrastradas al caminar, de la alfombra que susurra conforme la recorren tus pasos; el sonido de las innumerables voces del río cercano, que recuerdan la de las paisanas a la puerta de la casa viendo caer la tarde, en que puedes diferenciar los tonos y timbres según caminas, a veces un griterío abarrotado, a veces solo un susurro.
Subido en el coche pruebo con intérpretes, canciones y estilos buscando la más adecuada para el otoño, el bosque, la tarde corta. Compruebo que hay estilos y tipos que adoras que aquí no encajan, como si ellos mismos protestaran por buscarles ese entorno para desparramarse. Y tras horas de prueba mientras avanza la oscuridad encuentro la música perfecta para estas circunstancias: se llama Van Morrison.
El mejor acompañamiento para las carreteras solitarias, los bosques de mil y un colores, los ríos en voz alta. Ya se llame Days like This, The healing game, The piper and the gates of dawn, Melancholia, In the afternoon, o In the forest, este tipo encarna como nadie el otoño, con todo lo que eso representa.

Un silencioso, grandioso, barato e impagable espectáculo, disponible una sola vez al año
By the sacred grove, where the waters flow
We will come and go, in the forest
In the summer rain, we will meet again
We will learn the code of the ancient ones
In the forest
By the waterfall, I will hold you in my arms
We will meet again by the leafy glade
In the shade of the forest
With your long robes on, we will surely roam
By the ancient roads, I will take you home
To the forest

In the forest, in the forest
In the forest, in the forest


 

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Andrea (i els camps de Cotó)

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Hace un par de semanas en un desangelado palacio de congresos volvió a Granada Andrea Motis con la banda de Joan Chamorro, impecable tras el contrabajo y echando mano del saxo tenor en algún momento del repertorio.

Apenas tiene 22 años pero parece que lleva cuarenta paseando por los escenarios, acompañada de una voz hermosa (sin ser prodigiosa) y una trompeta que maneja con elegancia. Junto al virtuoso Ignasi Terraza al piano dio una vuelta a su habitual repertorio incluyendo algunas de las canciones que grabó para Impulse¡ el mítico sello que publicó discos emblemáticos de John Coltrane por poner un ejemplo. Se llama Emotional Dance y una vez más alterna bossa, estándares y canciones de la banda compuestas en buena parte por Chamorro y cantadas en catalán.

Los clásicos del jazz los interpreta con corrección ya sea Body and Soul o My favorite things, pero donde mejor se desenvuelve en sus versiones de la bossa especialmente adecuada a la delicadez de su voz. De una a otra fue alternando durante la hora y media de actuación frente a un público numeroso ( aunque bailaba en un auditorio tan enorme) y entregado de antemano.

Su último disco incluye una canción preciosa. Se llama Louisiana o Els Camps de Cotó de Els Amics de les Arts

Andrea no la tocó. Como no interpretó ninguna canción en catalán que forma buena parte de su repertorio. Tal vez fuera una casualidad. Tal vez decidió dedicarse a cantar solo en inglés o en portugués. Prefiero pensar que fue eso. Porque si la explicación es otra muy mal van las cosas.

Diu que ha anat fent al seu aire,
que ha fet vida a mil ciutats,
que ha dormit en llocs que feien feredat
,i que tu, mare, mai haguessis aprovat.
Que està content, que tot va bé.
Diu que està content, que tot va bé.
Hi ha com unes coordenades,
diu que us ho ensenyi, que us ho posi al Google Maps.
I diu que un dia, de passada,
va fer nit en un poble i que s’hi va acabar quedant.
Que és des d’aquí, des d’on escriu.
Diu que té una casa lluny de tot i un quatre per quatre.
I quan baixa al poble a omplir el rebost, sabeu què li passa?
Que el despatxa un avi que li fa pensar en algú.
Que li fa pensar en algú…
Ha estimat noies i dones.
Diu que més d’una li va fer perdre el nord.
Però diu que amb aquestes coses, ja se sap,
quan menys t’ho esperes és quan tens un cop de sort.
I que estan bé, que els hi va bé.
Diu que té una filla de tres anys amb els teus ulls, pare.
Que ell sempre li parla en català i fot molta gràcia
perquè quan la posa al llit, hi ha dies que confon
bona nit i pantalons.
Diu que vist amb perspectiva
té molt clar que aquí no hagués estat feliç.
Però reconeix que això de desaparèixer tan tranquil, sense avisar-nos,
és marxar amb molt poc estil.
I que amb el temps, que ho cura tot,
tot s’anirà posant a lloc.
Diu que des del porxo veu un cel que no te l’acabes.
Que a la nit sempre surt a fumar i pensa en nosaltres.
I que, per molt lluny que estigui, no hem de tenir por,
quan s’hi hagi de ser, hi serà.
Diu que un dia hi hem d’anar, que l’avisem amb temps, però que té llits de sobres.
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